Puerto Blanquillo - Raspón de Los Moriscos

Puerto Blanquillo - Raspón de Los Moriscos


Canillas de albaida, Málaga


DESCRIPCIÓN


 Desde el Puerto de Cómpeta, inicio de Sierra Almijara, arranca al este un macizo áspero de mármoles con multitud de crestas afiladas cuya destacada cumbre se conoce más ampliamente como Cerro Lucero (1.780 m.), por difusión en los mapas topográficos oficiales, si bien el nombre autóctono es el de Cerro de los Moriscos, denominando Raspón a su prominente arista, cortada a pico al sur y algo más suave al norte.
Para iniciar este itinerario debemos tomar el carril que parte de la localidad de Canillas de Albaida hacia Puerto Blanquillo (1.208 m.). Por el camino encontraremos una bifurcación a 1,5 km, la de la izquierda va a la Fábrica de la Luz, y la que debemos tomar a la derecha va hacia la casa forestal La Montosa y las umbrías de Cerro Verde. El largo carril va dejando a la derecha el Arroyo de la Cueva del Melero, hasta su cabecera entre las Sierras Tejeda y Almijara. Una vez en Puerto Blanquillo, que identificaremos rápidamente por el dominio de rocas y arenas blancas, lugar obligatorio para abandonar el vehículo, proseguimos el carril al noroeste hasta unos 500 m. En una pronunciada curva hallamos un denso pinar de repoblación, por el que iniciamos el ascenso por la ladera en dirección noreste, hacia el Puerto de Cómpeta, aprovechando una estrecha senda. Pronto enlazamos con la Vereda de Cómpeta a Granada, camino de herradura al que se llega desde la Venta Pradillos, para llegar al Puerto de Cómpeta (1.407 m.), identificable por la existencia de una cantera de mármol, ya en la vertiente granadina. Descendemos por el carril de acceso a la misma, hasta alcanzar a 800m. y junto al cauce de un arroyo (1.310 m.) el cartel informativo del itinerario del Lucero o Raspón de los Moriscos. Desde aquí nos dirigimos hacia el este en dirección del Cerro Lucero, siempre por una marcada senda en la umbría, hasta alcanzar el Collado de la Perdiz (1.516 m.), ahora de nuevo abierto a la vertiente mediteránea, desde donde  proseguimos en la misma dirección, encontrándonos por el camino bien definido algunos desfiladeros como el conocido como Coladero de los Mosquitos, desde donde  iniciamos el ascenso al Lucero o Raspón de los Moriscos, siguiendo la zizagueante senda. En la cima hallamos las ruinas de un antiguo refugio de la Guardia Civil que distinguímos desde lejos. Desde allí volvemos sobre nuestros pasos y, tras bajar el Collado de la Perdiz, podemos dar un rodeo para conocer el sabinar y pinar del Cerro El Cenacho (1.542 m), que se encuentra más abajo en dirección norte, hacia la Resinera. En cualquier caso, se recomienda volver a la senda que nos llevará de nuevo al Puerto de Cómpeta y Puerto Blanquillo, punto de partida. 

Puerto Blanquillo
 

Es muy posible que la denominación de este puerto, situado a 1.208 m., aluda al tono blanco níveo dominante en todo el conjunto. Esto se debe a su composición litológica. En este lugar los mármoles están fuertemente astillados.
 
El entorno de Puerto Blanquillo sólo permite el desarrollo de jarillas y aulagas, por otra parte, algunas rocas están tapizadas por el espino.
De los reptiles presentes hay que mencionar a la coronela meridional, el lagarto ocelado y la culebra bastarda. De la comunidad de aves, destacamos la presencia del halcón peregrino, el ratonero común, el cernícalo, la, chova piquirroja, el pardillo común, el escribano montesino y  la curruca rabilarga. Será también posible detectar la presencia de algún pequeño grupo de cabras monteses desplazándose entre el matorral y los roquedos.  

Puerto de Cómpeta
 

La subida al Puerto de Cómpeta se desarrolla a través de un pinar mixto con pinos carrascos y pinos resineros, en cuyo sotobosque encontramos torviscos, helechos y  gayombas. Conforme subimos aparecen nuevas especies como el romero, la zamarrilla y la alhucema lanosa. Ya cerca del puerto, despejado y abatido por el viento, aparecen  espinosos, tales como el piorno azul,el piorno espinoso y el piorno amarillo.
De los reptiles presentes hay que mencionar el lagarto ocelado, la coronela meridional y la culebra bastarda. De la comunidad de aves, destacamos la presencia del águila perdicera, el ratonero común, el halcón peregrino, el cernícalo común, el arrendajo, la chova piquirroja, la alondra, el pardillo común, el escribano montesino y la curruca rabilarga. No nos resultará difícil al  detectar la presencia de algún pequeño grupo de cabras monteses desplazándose entre los roquedos. 

Camino del Lucero
 

El recorrido se realiza monótonamente a través de los mármoles. En ocasiones el viento azota con fuerza y si la noche anterior ha habido escarcha, ésta se orienta en dirección del viento dando lugar a curiosas figuras, a modo de cuchillos que sobresalen de los arbustos y las rocas.
El recorrido hasta el Raspón de los Moriscos se desarrolla sobre unos terrenos muy alterados, con escaso desarrollo del suelo, donde predomina el sabinar.
La fauna en este tramo es mas escasa, así las aves más representativas que podremos observar son el águila real, la chova piquirroja, el pardillo común, el colirrojo tizón, la curruca tomillera y la alondra. De los mamíferos cabe mencionar a especies como jabalíes, zorros, ginetas, garduñas y cabras monteses. 

Raspón de los Moriscos.
 

Lugar, fuertemente azotado por los vientos, conserva las ruinas de lo que,  durante la postguerra civil fue un refugio-cuartel de la Guardia Civil, empleado para el control del paso del Puerto de Frigiliana y la resistencia de la oposición antifranquista, los maquis, en los cerros próximos.
 
Desde este punto se pueden contemplar hermosas vistas de la Depresión de Granada, el Embalse de los Bermejales, y al fondo Sierra Nevada. Por la parte malagueña se observa la cuenca del Río Higuerón y el litoral de la Axarquía. En el horizonte, en días claros, se puede distinguir la sombra oscura del Atlas marroquí, al otro lado del mar de Alborán.
De porte piramidal, y visible desde prácticamente toda la mitad oriental de la provincia de Málaga, el Raspón de los Moriscos, más conocido como Cerro Lucero (que en realidad es otro cerro que hemos dejado atrás), es uno de los picos más emblemáticos de la Sierra de Almijara, a la que algún escritor, por este emblema, la ha llamado “los Alpes malagueños”. Su forma general corresponde con los profundos y empinados barrancos que se pueden observar desde su cima.
El último tramo de la subida al Raspón presenta una composición florística y faunística similar a la vista con anterioridad.     

Cerro del Cenacho
 

Ya de vuelta, y antes de llegar al Collado de la Perdiz, nos desviamos hacia el norte, en dirección del Cerro del Cenacho, punto significativo de lo que fue la actividad de la Resinera antes de que el fuego acabara con casi la totalidad del pinar de pino resinero o negral. En la zona abundan los restos de lo que en su día debió ser un frondoso pinar de pino negral o resinero pertenecientes a la  finca de la Resinera S.A., empresa dedicada a la obtención de trementina a partir de la resma de estos árboles. Todavía pueden verse algunos vestigios de esta explotación que debió ser esencial para la economía local de los pueblos de los alrededores. Podemos comprobar la existencia de restos de cazoletas  donde se recogía la resma, así como las cicatrices dejadas en los troncos durante su antigua explotación.
Además de pinos negrales, los amplios claros abiertos por los incendios han sido colonizados por el sabinar. En primavera-verano se ve revolotear en esta zona una importante comunidad de mariposas.

La comunidad de reptiles es similar a la observada en enclaves anteriores. Entre las aves los taxones más significativos son la perdiz, el águila real, el halcón peregrino, el cernícalo, la  collalba gris y la negra, el roquero rojo y la bisbita. Entre los mamíferos detectaremos la presencia de cabras monteses  y de zorros.

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