Parque Natural Sierra de Baza

Parque Natural Sierra de Baza


Baza, Granada


DESCRIPCIÓN

Fue declarado como tal en 1.989. Su estratégica ubicación como zona de paso entre Andalucía y Levante a través del camino natural que supone el surco intrabético, hizo que la huella del hombre en estas tierras se remontase al Paleolítico Inferior, como pone de manifiesto el yacimiento de la Cuesta de Baza, donde se han encontrado huesos de caballos, elefantes y rinocerontes a los que el hombre daba caza hace setecientos cincuenta mil años. Del Eneolítico nos dejaron pinturas rupestres de burdo estilo esquemático en el monte Jabalcón y necrópolis megalíticas. En el área de Gor y Gorafe se localizan sepulcros de la Edad de Bronce, aunque su época dorada llega con lo Edad del Hierro. Es entonces cuando germinan las legendarias metrópolis de Basti y Tútugi, las actuales ciudades de Baza y Galera. Basti se erige en el centro neurálgico de la llamada Bastetania e incluso acuña moneda, mientras que Tútugi entabla intensos lazos comerciales y culturales con griegos y cartagineses. Sus habitantes fueron los continuadores de la cultura de El Algar y se les distingue de los pueblos íberos en tanto que se situaron más al oeste y vinculados al mundo tartésico. El espectacular yacimiento del Cerro del Santuario a de los Tres Pagos desveló muchas incógnitas sobre aquel singular pueblo. En su famosa necrópolis se descubre la enigmática Dama de Baza. Este cementerio gigante reposa sobre un cerro de cien metros de largo por cuarenta de ancho y acoge unos ciento setenta enterramientos diferentes con sus respectivos ajuares que abarcan un período comprendido entre los siglos V  y III a. de C.

En el primer tercio del siglo III a. de C, los cartagineses conquistan la Bastetania. Durante la dominación romana pierde su soberanía sobre esta región a manos de Acci, la primitivo Guadix. Su huella pervive en el Cerro del Cepero, donde descansa una necrópolis de incineración y restos de una gran villa romana con gran cantidad de cerámica y esculturas, como el togado que hoy se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional. Basti fue un importante paso romano que desde los Pirineos legaba hasta Cástula (Linares) y aún se conservan vestigios de aquella Vía Augusta que tendía un puente entre la Bética y Taha. En el siglo VI los visigodos conquistan estas tierras y a principios del siglo VIII los musulmanes conquistan la ciudad; a partir de este momento su población, básicamente muladí, se entrega al comercio y la industria artesanal. La ganadería y la agricultura se convierten en la base económica de la comarca con la cría de caballos y el ganado lanar. Cuando la España árabe se fragmenta en los reinos de taifas, Medina Bastha queda bajo la órbita de Granada, jugando un papel importante dentro del sistema defensivo de la frontera norte. Contaba con una poderosa muralla, de la que quedan cuatro torres albarranas y otras dos torreones más pequeños de mampostería de piedra y tapial. Esta y las fortalezas de Huéscar, Orce, Caniles, Benzalema y Banamaurel establecían en su torna un cinturón exterior de seguridad.
De su pasado musulmán Baza conserva uno de los baños más antiguos de la península. Levantado entre los siglos X y Xl con poderosos muros y cubierto por recias bóvedas, muestra tres salas inscritas en un rectángulo que se comunican por medio de arcos. Su colegiata de Santa María del siglo XV supera en grandeza a muchas catedrales españolas.
La vivienda popular encuentra en estas tierras dos versiones. Por un lado se prodigan las casas de reminiscencias romano-musulmanas de estructura de madera, con balcones de grandes vuelos y paredes encaladas con, la otra opción tiene aires trogloditas y surge a partir de la adecuación de las numerosas cuevas que hay en sus montículos arcillosos. Entre sus características destaca el desmonte delantero que genera una terrazo por la que se accede a la vivienda y la puerta arqueada con jambas de ladrillo. Suelen ser de un sólo piso con suelos de baldosas de barro cocido y tanto su interior como su exterior aparecen recubiertos de cal.

El Parque Natural Sierra de Baza se asienta con sus 52.337 Has., en la zona centro-oriental de la provincia de Granada. Rodeado de un árido paisaje y vestido de verde intenso, se alza como isla montañosa y climática en el centro de las Hoyas de Güadix y Baza como contrapunto a las altiplanicies que lo circundan. La base del pie de monte de este macizo marca sus dominios sobre la llanura y pone freno al avance del desierto. Los términos municipales de Baza, Caniles, Gor, Dólar y Charches confluyen en esta reserva ecológica. Las localidades de Baza, Caniles y Gor, bordean su perímetro. Las alturas de esta cadena montañosa oscilan entre los 847 metros de la villa de Baza y los 2271 del Calar Santa Bárbara. Desde su cima se divisa una impresionante panorámica de las cadenas montañosas que rodean al Parque Natural de Sierra de Baza. Otras elevaciones importantes son el Rapa (2228 m), el Picón de Gor (2157 m), el Calar de San Sebastián (2159 m) y el Calar del Descabezado (2000 m). En invierno sus cimas y partes más altas están nevadas. Más al norte se empina hacia el cielo la mole de Cerro Quintana (1921) y por el sur destocan las cumbres de San Cristóbal (1458 m) y Las Tejoneras (2030 m). La naturaleza de estas montañas es básicamente caliza. Los materiales impermeables abundan en estos parajes de acusada pendiente y con el deshielo aparecen gran cantidad de zonas encharcadas, como la meseta que descansa al pie del Calar de Santa Bárbara tapizada de verdes prados gran parte del año. En el sector norte y centro del Parque surgen cuevas y lapiaces propios de su morfología kárstica. La intensa actividad minera de otros tiempos también ha dejado sus huellas, son las minas de caliza y yeso, hoy abandonadas. Ligados a la naturaleza calizo-dolomítica hacen acto de presencia los acuíferos que emergen a la superficie en forma de manantiales y fuentes, tales son la Fuente de las Víboras, cercana al Barranco de los Hoyos; la fuente de los Atrevidos y de Morales, en el sureste; la fuente del Royo del Serval en su límite occidental. Las surgencias brotan cristalinas en los barrancos de Fraguara, Jarales y Don Diego. En la zona sur y centro-oriental se procedió al aterrazamiento de sus laderas para repoblarlas de pinos y sobre sus dominios meridionales perviven reductos glaciares.
Goza de un clima mediterráneo semiárido. Las lluvias, comprendidas entre los trescientos cincuenta y seiscientos litros anuales, son copiosas en otoño y en primavera. Tienen mayor incidencia en la vertiente norte que en la sur y suelen ser más abundantes en el oeste que en el este debido a que las nubes procedentes del océano no consiguen atravesar las grandes elevaciones y descargan en su costado occidental. Los vientos del oeste son los más intensos. Lo más típico de su climatología viene dado por sus ciento veinte días de sequía estival. La intrincada orografía marca la red hidrográfica del Parque. Las sierras de Baza y Gor establecen la divisoria de aguas entre la Hoya de Güadix y la Hoya de Baza. Su río principal es el Río Gor, que recoge las aguas de la vertiente sur a manos del Barranco de las Casas de Don Diego y desemboca en el Güadiana Menor. Una fuente importante de riqueza es la ganadería, con la oveja de raza segureña. La caza y la apicultura también aportan sus beneficios.
Aunque la mayor parte de la jurisdicción del Parque Natural Sierra de Baza es de titularidad pública, cuenta con un sector dedicado a la actividad cinegética que gestiona una sociedad de cazadores en estrecha colaboración con la Agencia de Medio Ambiente. Los amantes del senderismo podrán encontrar numerosos caminos forestales que lo surcan en todas direcciones. El más importante es el sendero GR-7, auténtica autopista forestal que conecta estas tierras con los Pirineos. El Parque Natural Sierra de Baza ofrece al visitante servicio de guías para degustar sus intimidades de la mano de expertos. También se realizan trabajos de campo y otro tipo de actividades relacionadas con la artesanía de la comarca.
El Cortijo de Narváez funciona como centro de recepción e interpretación. El término municipal de Baza cuenta con cinco áreas recreativas (Fuente del Pino, Tablas, La Canaleja, Pinarillo y Bastidas mientras que Los Olmos pertenece a Caniles. El llamado Pozo de la Nieve es un refugio de montaña de propiedad municipal que recibe al caminante en Los Prados del Rey. En otro tiempo, los serranos instalaban aquí su frigorífico natural y en verano tiraban de él para conservar alimentos y fabricar helados.
La vegetación que cubre la Sierra de Baza  es fundamentalmente fruto de la reforestación masiva a base de pino negral y pino carrasco que se acometió en la década de los cuarenta y cincuenta, a cuyos pies brota en otoño el paraíso de las setas. Sin embargo, en su escabrosa fisonomía conviven aún fragmentos del primitivo bosque mediterráneo, pinares autóctonos y pastizales de alta montaña, especies de hoja caduca que ocupan las áreas más húmedas y masas de coníferas de repoblación. La vegetación adopta distintos ropajes en función de la altura. Entre los novecientos y los mil cuatrocientos metros pervive el encinar original con el oloroso cortejo de la retama, el romero y la jara blanca. A su alrededor surgen altos matorrales de enebro, torvizco, coscoja y espinos. Otras plantas trepadoras como esparragueras y madreselvas junto con peonías, orquídeas, primaveras y musgos completan la vegetación. Los Llanos del Chaparral y La Dehesa del Raposo son fiel ejemplo de este ecosistema mediterráneo. En las zonas castigadas por el pastoreo, la dehesa se adueña del paisaje en compañía de coscojas, retamas y escobones que con dos metros de envergadura forman auténticos bosquetes. Donde los árboles han desaparecido, aparecen compactos espartales y romerales salpicados de tomillo, siempreviva, escobilla, cardo corredor ó cardo lechero. Entre los mil trescientos y los mil ochocientos metros el encinar pierde densidad y categoría. Son las especies espinosas las que invaden los suelos profundos y secos de la mano del agracejo, el majuelo y las rosas silvestres, a los que se suman el endrino, el heleboro y la «Onomis aragonesis». En los terrenos pedregosos florece la salvia y el espliego, mientras que el pino negral desciende de las cumbres para ocupar las pendientes pronunciadas. Sobre las tierras pobres y exentas de matorral brotan una abultada cantidad de especies que forman los llamados pastizales puros. En algunas umbrías y barrancos aún perviven como botón de muestra modestos bosques de arces y espinos, escoltados por el escaramujo, la peonía, la madreselva, el heleboro y la primavera, cuya degradación da paso a un intrincado tapiz dominado por el majuelo, el endrino andaluz, la zarza, los rosales y el agracejo. Al llegar el otoño estos bosques coducifolios protagonizan una explosión cromática y las copas de los arces tiñen el paisaje de rojos y ocres.
Por encima de los mil ochocientos metros el Parque Natural Sierra de Baza guarda su mayor tesoro. Como auténticas reliquias botánicas, los bosques de pino albar y salgareño se yerguen sobre sus cumbres para recordarnos lo que fueron los originales pinares béticos del sureste andaluz. Su esbelta figura brilla con luz propia en el núcleo central del macizo de Baza, en especial sobre el Calar de Santa Bárbara y los Prados del Rey, el Calar de San Sebastián, la Fonfría, el Relumbre y el Mayoral. En umbrías y suelos potentes crecen densos hasta alcanzar más de diez metros de altura. Debido a su avanzada edad y a la acción incesante del viento, sus copas suelen presentar forma de bandera. Una tupida alfombra de enebros y sabinas rastreras se arremolina en su entorno, aunque también encuentran acomodo otras especies arbustivas y plantas espinosas de hoja caduca durante las estaciones más húmedas. Los piornales ocupan las crestas y roqueros junto al tomillo y una comunidad espinosa que planta cara a la nieve, al hielo y al tórrido verano: el mancaperros o (Astragalus granatensis) el asiento de monja y el piorno de crucecitas. Sobre las rocas que contienen algo de magnesio florecen muchos de sus veintiún endemismos: Andryala agordehü, Pterocep-halus spatbulatus, Anthyllis vulneraria subsp.argyrophylla, Cerastium boissieri, Seseli granatense, Poa ligulata, Arenaria tomentosa, Festuca hystrix.
Los verdes prados de alta montaña son frecuentes en varios puntos de la Sierra de Baza, pero especialmente significativos en los llamados Prados del Rey, próximos al Calar de Santa Bárbara y a dos mil metros de altura. Aunque menos extensos, también tienen presencia en la ladera norte del Barranco y de Fonfria. Su profusa vegetación herbácea forma verdaderos «borreguiles», muy similares a los de Sierra Nevada.
El lobo, el lince, el corzo y el ciervo desaparecieron de la Sierra de Baza sin dejar rastro a lo largo del pasado siglo. En el hábitat que tapiza sus laderas encuentran cobijo la gineta, el tejón, la garduña, la comadreja, el conejo, la liebre y un buen número de aves y roedores. En los dispersos bosques de arces que dan testimonio de su pasado vegetal campan el gato montés y el búho real. Al resguardo de los encinares de intrincada vegetación y bajo la penetrante mirada del águila calzada y el águila perdicera, se buscan la vida el zorro, el jabalí, el ratón de campo, la culebra bastarda, la lisa y la de escalera, la salamanquesa común y la lagartija rabilarga... El pinar autóctono que ha conseguido llegar impecable hasta nosotros en aras de su inaccesibilidad,  habita el azor y por encima de esta altura y en torno a los prados de alta montaña han establecido su coto privado de caza varias parejas de águila real. La cabra montés, reducida a pequeñas poblaciones, se despeña a gran altura sobre la roca desnuda mecida por el trino de collalbas, roqueros y escribanos. El buitre leonado surca el cielo muy atento y coincide en sus planeos con el ratonero... Ante semejante despliegue de vida la Sierra de Baza no puede seguir siendo esa gran desconocida y desde la provincia de Granada nos invita a descubrir los encantos de una isla montañosa.

Datos de interés:
 
Situación:        En la zona centro-oriental de la provincia de Granada.
 
Superficie:      52.337 hectáreas.
 
Límites:           Municipios de Baza, Caniles, Gor, Charches y Dólar.
 
Especies animales más comunes:

Cabra montés, Buitre leonado, Búho real, Águila real, Tejón, Zorro, Collalba, Roquero, Sapo común, agartija rabilarga, Culebra lisa, Salamanquesa común, Ratón de campo, Águila perdicera, Garduña, Águila calzada y Comadreja.
 
Especies vegetales más comunes:

Encinares, Romerales (Rosmarinus officinalis), Augulares (Genista scorpius), Espartales (Stipa tenacissima), Salviares (Salvia lavandulifolia), Esplegares (Lavandulo latifolia), Lastonares (festuca scariosa), Rascales (Adenocarpus decorticans), Jarales (Cistus laurifolíus) , Acerales báticos, Pinos salgareños, Pinos albar, Enebros, Sabinas rastreras.
 
Características que lo hacen especial:
 

Variada gama de ecosistemas. Restos paleolíticos de las cuevas rupestres en el monte Jabalcón. Importantes manifestaciones de antiguas culturas que poblaron esta zona, como: La Dama de Baza, siglo IV a. C. y restos de la Vía Augusta.

Buscador





Ruralsierrasol.es todos los derechos reservados, Rural Sierra y Sol Camino de la Estación, 6 / Tel. 952 071 216 / Fax 952 274 331 / 29710 - Periana (Málaga). CIF B-92753649 CIAN:293046-2