Sierra de Almijara

Sierra de Almijara


Nerja, Málaga


DESCRIPCIÓN



 

La Sierra de Almijara constituye uno de los macizos montañosos más meridionales de las Cordilleras Béticas. Tiene una orientación inicial este-oeste, para sufrir una inflexión en dirección noroeste-sureste, y muriendo en el Mar de Alborán a través de los Acantilados de Maro y Cerro Gordo. El conjunto abarca las provincias de Málaga y Granada, sus máximas cotas actúan como límites naturales entre ambas provincias. En Málaga forma parte, junto con las Sierras de Tejeda y las de la Dorsal Bética, de una barrera protectora natural que resguarda a la comarca de La Axarquía, de las inclemencias del tiempo del norte.
 

Forma parte del Parque Natural de Tejeda y Almijara, comprendiendo parte de los términos municipales de Canillas de Albaida, Cómpeta, Frigiliana y Nerja, por la parte malagueña, y de Alhama de Granada, Arenas del Rey, Jayena y Otívar, por la parte granadina.

Queda limitada al norte por la Depresión de Granada, y al sur por el Macizo de Vélez y el mar Mediterráneo, su límite occidental es el Río de la Llanada de Turvilla, el Arroyo de la Cueva del Melero, el Pto. de Cómpeta y el Arroyo Añales. Por su parte oriental, la sierra de Almijara avanza más allá sus límites malacitanos, adentrándose por el sur de la provincia de Granada, conectando con la Sierra de Cázulas, parte de la cual entra en el Parque Natural de Tejeda y Almijara.

Se trata de un conjunto muy accidentado, con profundos barrancos, la mayoría de ellos secos, y cursos de acusado desnivel, que desparraman por su falda enormes cantidades de piedras formando canchales. Desde cualquier punto de la Axarquía puede evidenciarse este conjunto a modo de barrera plomiza que se alza detrás del macizo de Vélez-Málaga, contrastando las suaves colinas de éste con las escarpadas y abruptas cimas de la sierra.

Por sus grandes dimensiones, ha sido subdividida en unidades menores, más o menos características: la Sierra de Cómpeta, cuyas máximas cotas son el Raspón de Los Moriscos (1779 m) y el Cerro de la Mota, (1653 m). De ésta baja una rama hacia Frigiliana, constituyendo la Sierra de Enmedio, y hacia el este, prosigue formando la llamada Sierra de Nerja, con cotas como el Cerro de los Machos (1587 m.) y  donde se alcanza la máxima cota de todo el conjunto, el Cerro Navachica (1832 m), además     del Cerro Cabañeros (1718 m), Cerro de Piedra Sillada (1675 m), Alto de la Cuesta del Espartal (1596 m) y, finalmente, en el Cerro del Cielo (1508 m), ya muy cerca de la costa de Nerja-Maro.

Muy común en esta sierra es la existencia de fuertes pendientes que forman Lomas y Tajos, labrados por la erosión. La erosión también ha dejado curiosas formaciones, como los Cajorros del río Chíllar y del Higuerón, y la formación de profundos barrancos, que conforman la red hidrográfica de los cursos más importantes.

La Sierra de Almijara, con cotas superiores a los 1800 m., constituye un importante núcleo de condensación pluvial. Las precipitaciones penetran a través de los mármoles y al contactar  con los materiales esquistosos impermeables, afloran manantiales más o menos importantes. Este fenómeno favorece la regulación del agua durante buena parte del año, permitiendo que algunos cursos, como los ríos Torrox, Chíllar, Cacín, Maro y Verde, tengan agua durante todo el año.

Otra característica importante de la hidrografía de esta Sierra, es su potencial erosivo, especialmente acusado en la vertiente mediterránea. Este fenómeno deriva del hecho de que cotas superiores a los 1500 m se encuentren a escasos kilómetros de la costa, labrando profundos barrancos.

Por su situación geográfica, pertenece al dominio climático mediterráneo caracterizado por la existencia de una estación seca y una lluviosa, no obstante, presenta características singulares, derivadas de su configuración montañosa, que obliga a considerar matices microclimáticos, sin los cuales sería difícil entender las peculiaridades naturalísticas que ofrece este interesante paraje.

A medida que se asciende se produce un aumento de la pluviosidad y una disminución de la temperatura. A estas características generales, hay que añadir algunas derivadas de su situación geográfica, el estar relativamente cerca del mar y de Sierra Nevada determinan una solana muy térmica, suave y seca al sur, y una umbría orientada al norte, en la provincia de Granada más fría, de régimen más continental y mucho más húmeda. Todo ello influye en la distribución de los seres vivos, a uno y otro lado de la sierra. La temperatura media anual oscila entre los 10 y 17ºC en la base y los 8 a 13ºC en las cimas.

Desde un punto de vista biológico, la Sierra de Almijara constituye un ecosistema que, a nivel local, supone uno de los escasísimos espacios naturales donde aún es posible observar formas de vida ausentes en el resto de la región, de ahí el interés del lugar, como reserva genética y ecológica.

Existe un conjunto de interrelaciones biológicas entre especies animales y vegetales estrechamente condicionadas por las características climáticas, edáficas y topográficas. Así, atendiendo a la flora y vegetación, podemos ver en las zonas bajas o medias bosques de  encinas, alcornoques (en la ladera norte) y pinos (fruto de la reforestación) y un sotobosque formado por espino cambrón, boj, lentisco, adelfilla, retama, romero tomentoso, algarabía, tomillo, zamarrilla, corregüela lanosa, escobón y bolina. Y en las zonas mas altas majuelos, coscojas, bolinas, aulagas, esparto, lastones, manzanilla, cenizos, jaras, cantuesos, arces, serbales, torviscos hembras, guillomos y durillos. Escasamente, veremos piornos.
Hay otras comunidades que a diferencia de las anteriores, se instalan en función del sustrato. Así, a nivel del roquedo litoral, por la proximidad al mar, aparecen el perejil de mar, la margarita de mar y la siempreviva malagueña. Representados en el arenal de las calas de los Acantilados, aparece el cerrillo, la amapola amarilla, la oruga de mar y el cardo marítimo. En taludes arenosos y pedregosos, incluye especies tales como la Linaria amoi, Chaenorrhinum macropodum, Reseda paui almijarensis, Centaurea bombycina y Anthyllis tejedensis. En arenales y roquedos fuertemente diaclasados aparecen especies como alhucemas lanosas. Asociadas a los cauces, y por tanto ligada a un sustrato húmedo, se desarrollan adelfas, zarzas, revientacabras, rosales, juncos, brezos y mimbreras.
Directa o indirectamente ligada  a la flora existe una fauna, así  en zonas mas bajas podemos ver reptiles como el camaleón y el lagarto ocelado; especies ligadas al medio acuático, como el galápago leproso y la culebra de agua; la víbora hocicuda típica de zonas pedregosas y matorral abierto, que se presenta por encima de los 1000 m.y la culebra bastarda que puede alcanzar grandes dimensiones.
Alrededor de 130 especies de aves frecuentan esta zona, en régimen sedentario, migratorio estival o invernante. El núcleo de la comunidad está constituido por las especies sedentarias, que cuenta con 57 especies.
Las especies más sobresalientes en épocas de migración que utilizan esta sierra son, entre otras, las grandes rapaces, tales como el alimoche, el  buitre leonado, el halcón abejero, el milano real, el milano negro, el ratonero común, el águila culebrera, el águila calzada, el aguilucho pálido, el aguilucho cenizo y el aguilucho lagunero; y otras como la curruca mosquitera, el picogordo, el cuervo, la grajilla y el abejaruco. Otras aves utilizan los roquedos para anidar, entre ellas figuran las siguientes: el águila real, el avión roquero, el águila perdicera, el colirrojo tizón, el halcón peregrino, la collalba negra, el cernícalo vulgar, el roquero rojo, el búho real, el roquero solitario, el cárabo, el chochín, el vencejo real, el gorrión chillón, el avión común y la chova piquirroja.
De las aves consideradas como características de riberas y humedales,  se pueden reconocer algunas especies, tales como el pato real, la polla de agua, la lavandera blanca, la lavandera cascadeña, el mirlo acuático, el chochín, la golondrina daurica, la curruca capirotada, el ruiseñor común, el ruiseñor bastardo, el zarcero común y la oropéndola.
Finalmente las aves de cultivo están representadas principalmente por las siguientes especies: la perdiz, el colirrojo tizón, el petirrojo, la bisbita común, el mirlo común, la abubilla, el gorrión, la cogujada, el totovía, el avefría, el avión común, la golondrina común, la tórtola, la paloma torcaz, la codorniz, el triguero, la alondra, la terrera común, el buitrón y el mochuelo.
Los mamíferos existentes en la Sierra de Almijara, se encuentran ocupando toda su superficie, en hábitats propios para cubrir sus requerimientos ecológicos.Así, especies como la musaraña, el zorro, la garduña, la cabra montés y el lirón careto, son especies adaptadas a los altos niveles, aunque pueden habitar otros parajes más bajos, o bien visitarlos periódicamente, para aprovechar diversos recursos; este es el caso de la cabra montés, el zorro y la garduña, especies que suelen visitar con frecuencia áreas colindantes, con cultivos e incluso poblaciones.
En el grupo de mamíferos que frecuentan habitualmente niveles de altitud medios y bajos, podríamos citar al erizo, el conejo,  la liebre y el musgaño enano.
Entre los quirópteros, hay que destacar al murciélago de herradura, en cuevas, el murciélago ratonero y el murciélago común.
Tras la desaparición del lobo en estos parajes, los depredadores mamíferos están constituidos por la comadreja, habitante de las zonas de intersección entre cultivos y monte; el gato montés, relegado a las parcelas boscosas. Otras especies, como el zorro y la gineta,  son frecuentes en zonas bajas de la Sierra, y el tejón que, junto a la garduña, componen el vértice de la pirámide en lo que a mamíferos se refiere. Habitante excepcional es el jabalí, en parajes que aún presentan una intrincada vegetación.

La Sierra de Almijara y la actividad humana

Las características físicas o naturales de la Sierra de Almijara, entre las que destaca su reducida superficie, la corta estación nival, unido a la escarpada topografía y consiguiente inaccesibilidad de este área, han ido marcando su utilización a lo largo de los siglos: la  agricultura en las zonas mas bajas; cultivos de frutales, castaños y nogales en zonas húmedas; prados destinados a la ganadería ovina y caprina. Como recurso maderero, especialmente de pinos y, en menor medida, de encinas y alcornoques, cuya explotación llevó a la práctica desaparición de la cubierta arbolada, siendo lentamente recuperada durante el pasado siglo XX. Como explotación de las resinas del pino rodeno  en la Resinera  de Játar. La caza, hasta su declaración como Reserva Nacional de Caza y hoy día como Parque Natural.

 

El paisaje, la combinación de topografía, litología y formaciones vegetales, junto a su proximidad al litoral mediterráneo, proporcionan una riqueza paisajística que actúa como auténtico recurso para el desarrollo de la industria turística, de gran importancia para la comarca. Afortunadamente, la sensibilidad sobre los valores naturales y ambientales de estas sierras, ha permitido la protección de 40.663 has bajo la figura de Parque Natural de Tejeda, Almijara y Alhama.

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