El Alcazar - El Cañuelo

El Alcazar - El Cañuelo


Alcaucin, Málaga


DESCRIPCIÓN


Sendero que discurre por el extremo occidental de la Sierra Tejeda, dentro del término municipal de Alcaucín. Para iniciar este itinerario  tomamos el carril que va desde la localidad de Alcaucín al Cortijo del Alcázar. A mitad de camino, a la derecha y en dirección a la sierra, hay un carril forestal abierto para sofocar incendios, que es el que  debemos tomar justo en el cartel de “Parque Natural” para empezar el recorrido a unos 660 metros de altitud. Siguiendo el carril ascenderemos continuamente y se irá abriendo el paisaje, hasta que alcanzamos un cruce (1.100 m) con un sendero que nos conduce a la derecha hacia el pinar de Alcaucín. De momento dejamos y proseguimos hacia el norte hasta el fin del carril, tras el cual seguimos esta vez por un sendero que nos conduce a una cornisa mirador conocida como El Viso (1 .215 m.), desde donde se podrá ver la cabecera del Arroyo del Alcázar y el cortijo con la zona recreativa, una de las mas bellas y agrestes de toda la provincia de Málaga. Proseguimos subiendo por una vereda que empeora en dirección este hasta remontar el pico del Collado de la Torrecilla (1.512 m),  bajamos levemente y, siguiendo una senda que hay más abajo en dirección este, alcanzamos la primera de las fuentes que ha valido a este itinerario la denominación de “Ruta del Agua”: la Fuente de la Colmena, tras la cual se alcanza la Fuente de los Pradillos y finalmente la Raja del Cañuelo. Desde aquí podemos bajar a la Fuente del Cañuelo, completando con ello el itinerario. A lo largo de la subida nos podemos recrear, observando toda la zona oeste de la comarca de La Axarquía con el pantano de La Viñuela abajo en el valle, detrás y reflejados en éste, los montes del Macizo de Vélez y sobre estos los blancos pueblos de Comares, Cutar y Colmenar. Justo en frente, en dirección oeste un precioso collado, La Mesa de Zalía. 
Una vez finalizado, podemos optar por empalmar con la senda de la Loma de Las Víboras, que nos llevará al Cortijo del Alcázar, o incluso dirigirnos hacia la próxima Casa de la Nieve y de aquí subir al Pico Maroma. Proponemos aquí volver sobre nuestros pasos y, a la altura del cruce del pinar de Alcaucín, tomar este sendero para ir bordeando la sierra de Alcaucín, hasta llegar al pueblo por las cercanías del cementerio. Como opción, añadirnos una prolongación más (Cueva de la Fájara) a la que se puede acceder por e1 camino que va desde Alcaucín a Canillas de Aceituno (por la cantera), sea andando por la vereda que hace de límite del Parque Natural, o en coche por el carril hacia Río Bermuza, con el fin de visitar este lugar y su entorno o bien  considerar una excursión menor de otro día, sea desde Canillas o desde Alcaucín. 

El Carril
 

El sendero de Alcaucín al Alcázar discurre  por una zona de contacto entre dos unidades geológicas: la Unidad de Salares y Charcón, formada por esquistos característicos del Macizo de Vélez y la Unidad de Tejeda propiamente dicha, formada por los mármoles con biotita que forma la mayor parte de esta sierra. Nos desviamos por un carril forestal. El carril discurre por un denso pinar de pino carrasco  y al final de éste aparecen jaras blancas, romeros, aulagas, enebros y coscojas. En barrancos proliferan adelfas, zarzales y escaramujos.
Entre los reptiles puede detectarse la presencia  del lagarto ocelado, la culebra bastarda   y la de herradura. En aves podemos observar la tórtola común, la perdiz, la curruca rabilarga,  la curruca cabecinegra, el pardillo común, el jilguero, el verdecillo,  el pinzón, el verderón, el carbonero, el mirlo, el avión y la collalba rubia. En este punto puede verse el jabalí, el zorro,  la garduña y la cabra montés. 

El Viso
 

Al llegar al Viso, podemos contemplar  una espléndida vista de toda la cabecera del Arroyo del Alcázar. Al fondo se eleva el pico Torreón y los peñones conocidos como Los Castellones. Abajo destaca el Cortijo del Alcázar y su zona recreativa y a la derecha se elevan los majestuosos tajos que dan nombre al Tajo Fuerte.
Al terminar el carril hemos ido andando por una senda que discurre por un pinar de pino carrasco y en los alrededores una pequeña dehesa de encinas  que deja amplios claros en el que se desarrolla un matorral alto o coscojar. 
En este punto del itinerario podrán escucharse especies de aves como el arrendajo, la curruca rabilarga, el  escribano montesino, la  tarabilla común y el  pardillo. Entre los mamíferos destaca la presencia del conejo, el zorro, la garduña, la jineta y el jabalí. La ubicación del punto lo hace estratégico para la observación de cabras monteses.
 

Collado de la Torrecilla
 

Seguimos ascendiendo por la vereda que lleva al Collado de la Torrecilla. Por el camino  vamos advirtiendo el mantenimiento de una vegetación de similares características a la de la estación anterior con la aparición de sabinas. Próximos a la cima empiezan a proliferar plantas adaptadas a las duras condiciones de estas lomas expuestas a los vientos, destacando especies tales como el piorno azul, el amarillo y el  de crucecitas.
Son pocas las diferencias en la composición de la fauna con respecto al punto anterior. 

Fuente de los Pradillos
 

Nos dirigimos ahora hacia Los Pradillos, pasando previamente por la Fuente de la Colmena. (situada a 1.300 m). Se trata de un marjal de escasa pendiente donde nace la Fuente de los Pradillos (1.550 m) que dará lugar al Arroyo de Los Pradillos. En el trayecto podemos encontrar  sabinas, aladiernos, alhucemas lanosas, aulagas, lastones, tomillos perrunos, romeros y nevadillas, y un poco mas arriba salvias,  piornos y algunas encinas de porte rsatrero. En los barrancos aparecen algunos arces montanos, raros en esta sierra, acompañados de  rosales, juncos  y brezos.
Podemos avisar reptiles como la culebra de herradura. La comunidad de aves está representada por la curruca rabilarga, el escribano montesino, la cogujada, la tarabilla ), y la perdiz, y mamíferos como la garduña , la gineta y con un poco  de  suerte el gato montés  ya que se trata de una especie difícil de ver  dado lo extremadamente cautelosa que resulta. 

Raja del Cañuelo
 

Dirigiéndonos hacia el norte encontramos un collado cerca del cual se encuentra una hendidura conocida como Raja del Cañuelo. En ésta encontramos dos ejemplares de tejos, únicos en la vertiente malagueña, y el matorral asociado: aulagas, agracejos, heléboros, romeros, majuelos, alguna encina y ya se empiezan a ver los cerezos rastreros.
Es posible detectar la presencia del águila real,  perdices y zorzales . Es zona de campeo de zorros  y conejos, y en la que podremos ver  algún pequeño grupo de cabras monteses.  

Pinar de Alcaucín
 

Ya de vuelta, desviándonos por el sendero que lleva al monte de Alcaucín. Próximos al pueblo,  encontramos un torrente seco s que seguramente drenará esta zona de la sierra en momentos de lluvias torrenciales.
Todo el pinar de Alcaucín es el resultado de una antigua repoblación a base de pino carrasco  que desgraciadamente en 1989 ardió en buena parte del recorrido que realizamos de vuelta. Los pinos tienen ahora una altura de más de 3 metros, si bien han crecido anárquicamente y en general de manera muy apretada , y algunos ejemplares de encinas. Esta situación explica la escasa diversidad de la vegetación.
Entre los reptiles se encuentran especies como la culebra de escalera  y la de herradura. Del amplio conjunto de aves que pueden observarse en este punto hay que destacar por su abundancia o por su singularidad algunas como el halcón peregrino,  el agateador común, la paloma torcaz, el  piquituerto, la perdiz, el  pito real, el carbonero, el herrerillo, el reyezuelo listado, el pinzón, el  verdecillo, el chochín, la curruca carrasqueña, el  mosquitero papialbo, el  arrendajo, el  papamoscas gris. Es significativo el canto del cárabo al anochecer. En esta zona es posible también detectar el vuelo rápido del azor  y el gavilán. Entre los mamíferos también es posible encontrar las huellas de un amplio conjunto, entre los que hay que citar el tejón, el zorro, la  gineta, la  garduña y la comadreja. 

Cueva de la Fájara
 

Siguiendo el camino viejo de Alcaucín a Canillas enseguida encontramos una cantera. Por este camino, tras pasar la cantera cruzamos la cabecera del barranco del Cárcamo, vamos dejando a ambos lados algunos cortijos y llegamos al valle del Río Bermuza, donde encontramos la Fuente de la Fájara y, a unos 30 m más arriba, la boca de la Cueva de la Fájara, medio oculta por las rocas y las adelfas. Posteriormente seguimos por el mismo camino hasta llegar a la entrada de Canillas de Aceituno. Aguas arriba se encuentra el Barranco de las Tejas, que en realidad corresponde al río Bermuza, lugar apetecido por los aficionados al barranquismo, por la existencia de marmitas, saltos, pozas encajonadas y otras estructuras producidas por la erosión fluvial. En esta cueva se han encontrado restos arqueológicos (puntas de flecha) y restos de conchas marinas atribuidos al Neolítico. Además, en su interior existen restos óseos humanos de edad no precisada aún, algunos de los cuales pudieran corresponder a personas perdidas en el laberinto de galerías. Internamente forma un intrincado conjunto de galerías que alcanza los 1.500 m de recorrido, y con un desnivel de más de 40 m. desde su nacimiento, en la zona de Los Charcones, verdade¬ro nacimiento del río Bermuza (esta fuente supone un renacimiento del mismo río). Su funcionamiento corresponde a un modelo de fuente vauclasiana o en sifón, según la cual el agua de las primeras lluvias van llenando las galerías y salas hasta alcanzar un nivel de 18 m en la llamada Sala del Lago hasta salir por la boca, a veces con una presión tan grande que alcanza varios metros de distancia, momento conocido popularmente como el “reventar” de la Fájara”. Cuando el nivel  baja, la boca deja de verter agua y queda únicamente la fuente que hay más abajo, que no funciona como sifón.

La cueva tiene una boca principal relativamente estrecha (8 m de ancho por sólo 70 cm de alto), si bien se han encontrado dos nuevas bocas situadas a unos 280 m de la boca principal, en la vertiente izquierda del cañón de Los Charcones. De la boca principal se accede a dos salas consecutivas, usadas por hombre primitivo como refugio, la primera más baja e inclinada que la segunda, desde la cual se abren dos senderos. Uno discurre por la Galería del Espolón, hasta llegar a la Sala de Los Murciélagos (por la abundancia de murciélagos), con restos humanos. Desde aquí, por una galería en forma de sifón se accede a la Sala del Lago, encrucijada de galerías de casi 2 m de alto desde donde se accede a la Sala del Safari, de casi 6 m de alto y de allí, parte una rama que, por el Paso de Los Órganos, llega a la Sala Nueva, y otra rama que por el Paso de la Alcayata llega a la Sala de la Alcayata. desde la cual, por la Galería del Muerto (de 42 m de recorrido) llega a la Sala del Muerto (por la existencia de restos óseos) y de allí por la Galería de las Estrellas a la Sala de las Estrellas, de gruesas estalactitas, pavimentos estalagmíticos  y coladas de deslumbrante blancura, y que se sitúa a casi 1.500 m. de la boca de entrada.

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