Canillas de Aceituno - Pico Maroma

Canillas de Aceituno - Pico Maroma


Sedella, Málaga


DESCRIPCIÓN


 Es el ascenso más clásico  a las cumbres de Sierra Tejeda, y abarca buena parte de la vertiente sur y suroeste de la misma, coincidiendo con el término municipal de Canillas de Aceituno. El conocido como ‘Camino de la Casa de la Nieve” empleándose en su recorrido de nueve a diez horas entre ida y vuelta. Por otra parte, el hecho de que transcurra todo el recorrido por la solana de la sierra, especialmente desprotegida de vegetación arbórea, hace dificultoso el trayecto en días soleados, no siendo recomendable realizarlo en plena estación veraniega, si no es con las debidas precauciones de protección solar y provisión de abundante agua. El recorrido lo comenzamos en la localidad de Canillas de Aceituno (altitud 646 m) de donde  iniciamos el ascenso por la empinada calle de la fuente que hay al lado del Ayuntamiento en  dirección norte, buscando el depósito municipal de agua potable. Tras abandonar el núcleo, cruzamos una acequia entubada (que viene del Río Almánchares). A la izquierda disponemos de un paisaje espectacular, con el pantano de La Viñuela al fondo y donde se reflejan los montes de Los Romanes, podemos divisar los blancos pueblos de Comares, Iznate, Cutar, Benamocarra, Almachar, .., Seguimos el sendero en zig-zag  hasta llegar a la Cueva de la Rábita, enfrente de la cual está la Fuente de la Rábita (1.055 m), dejando hacia el oeste el Peñón Grande (1.118 m). Posteriormente se sigue la misma senda en dirección este, hasta encontrar un cruce con otro sendero que conduce hacia el Cañón del Río Almanchares y el Collado de la Monticara, pasando por la Fuente de la Pisaica del Niño Dios (que finalmente lleva a Sedella). No tomaremos este camino y seguimos a la izquierda, siempre en subida y en dirección oeste. Por el camino atravesamos dos arroyos hasta alcanzar el Collado de la Gitana  (1.4l6m.) situada a medio recorrido.
Proseguimos atravesando el Barranco  de Tajos Lisos, cauce normalmente seco, para atravesar una zona conocida como Los Charcones, por donde ascendemos en un continuo serpenteo hasta la  cabecera del Rio Bermuza, peñón conocido como la Proa del Barco (1.689 m) por su forma peculiar. A partir de aquí la senda va al este, y hay un punto donde es conveniente detenerse para observar gran parte de La Axarquía donde, además de los pueblos podemos recrearnos en las innumerables colinas pobladas de pequeños cortijos blancos. Seguimos por la cuerda de la sierra y pasando luego la vaguada hasta casi desaparecer a la altura de los Tajos Púlpito (1.834 m). Hacia el norte aún se reconoce hasta alcanzar  los alrededores de la Casa de la Nieve (1.968), edificación en ruinas, reconocible más bien por los cercanos pluviómetros de metal,  los más altos de la Provincia de Málaga. Finalmente, desde aquí remontamos el último tramo del macizo de Maroma, de poca pendiente pero intrincado recorrido a través de un pedregal, alcanzando por último su vértice. Desde la cumbre, en un día invernal, la vista es sobrecogedora. Al sur y justo a nuestros pies la complicada orografía de La Axarquía con los estrechos valles y empinadas laderas, salpicada de pequeños pueblos blancos, un poco mas lejos las aguas del Mediterráneo y cortando el horizonte las montañas africanas del Rif. Al sudoeste la línea de la costa se aleja hacia Gibraltar. Al oeste La Sierra de las Nieves y El Torcal de Antequera. Al Norte, después del llano de Zafarraya, el valle del Genil y las subbéticas cordobesas y al este la propia Sierra Tejeda, Sierra Almijara, Sierra Nevada y mas al fondo La Sierra de Gádor. La vuelta puede realizarse por la misma senda o, por el contrario, como proponemos aquí y con el fin de ver otras zonas, desviarnos hacia el sur (en lugar de seguir hacia el este) en el Collado de la Gitana, rodeando el Peñón Grande y en dirección de los pinares de Canillas de Aceituno, entrando en la localidad por la zona del cementerio y el campo de fútbol. 

Lomas de la Rávita
 

El trayecto desde Canillas de Aceituno hasta la Fuente de la Rávita discurre por un terreno integrado principalmente por esquistos y mármoles  fuertemente diaclasados, que tras el moldeado de la erosión dan un aspecto desértico que ha provocado la denominación de “El Oeste” por parte de los lugareños. En cuanto a la flora, especies que acompañan al encinar como  romeros, aulagas, matagallos y tomillos junto con esparto. Más arriba aparece el pinar de pino carrasco  y en los grandes claros expuestos a la solana se desarrolla un matorral espeso y poco diverso formado a base de romeros, jarillas,  algunos cantuesos, aulagas  y tomillos perrunos.
En lo que a la fauna se refiere  podemos encontrar: entre los reptiles, el camaleón; entre las aves  el pardillo común, la cogujada montesina, la curruca rabilarga, la tarabilla común, el escribano montesino  y la perdiz común; y entre los mamíferos  cabe destacar el zorro y la garduña, ambas especies se encuentran ampliamente distribuidas por Sierra Tejeda, ocupando desde la base hasta la cumbre de la Maroma. 

Las Fuentes
 

Al llegar a la zona de la Fuente de la Rávita, encontramos fruto de la erosión  la Cueva de la Rávita, que ha sido muy usada por los pastores como refugio. Más arriba encontramos el cruce con la senda que lleva al Collado de la Monticara, en la cabecera del Río Almanchares. Proseguimos por el camino hacia la Casa de la Nieve, encontrando por el camino el Barranco del Dinosaurio, donde encontramos otra  fuente, Fuente Agria  y desde donde podemos contemplar los restos de una antigua calera, construcción que permitía elaborar cal por calcinación de mármoles.
La zona se encuentra repoblada de pinos resineros, en cuyos claros se desarrolla un matorral  formado por romeros, aulagas y jaras blancas, y en las proximidades de la fuente se desarrollan la adelfa y juncales. Por el camino hacia el Collado de la Gitana iremos viendo un matorral denso y poco diverso, desprovisto de árboles, integrado principalmente por jaras y aulagas, pudiendo estar acompañados por aras blancas, romeros, enebros  y alhucemas lanosas. La senda pasa por algunos bosquetes de pino resinero, algunos ejemplares de encina.
En cuanto a la fauna podemos ver reptiles como el lagarto ocelado; aves como el roquero solitario, la curruca rabilarga, la perdiz, la bisbita  y el colirrojo tizón. Entre los mamíferos la garduña  y el zorro son las especies más frecuentes. 

Collado de la Gitana
 

Podemos apreciar fácilmente este paraje por la singularidad de su morfología. Por el camino iremos viendo cómo paulatinamente los mármoles  van apareciendo dispuestos en planos horizontales, formando mesas y en algunos puntos, como producto de  la erosión, pequeños arcos naturales muy pintorescos.
Seguimos viendo  un matorral formado por romeros, aulagas,  jarillas y alhucemas con algunos pinos resineros, y comenzamos a ver algunas sabinas sueltas junto a los aladiernos.
En lo que a la fauna se refiere podemos ver reptiles como el lagarto ocelado y la culebra de herradura. Aves como el águila real, el halcón peregrino, la perdiz común, la curruca rabilarga y el colirrojo tizón. Mamíferos como conejos, zorros y cabras monteses. 

Los Charcones
 

En el recorrido desde el Collado de la Gitana hasta la llamada ‘Proa del Barco”, el camino se va haciendo tortuoso, subiendo en zigzag, dejando abajo algunos barrancos, uno de los cuales aparece con la presencia de  pilones donde se remansa el agua antes de caer en pequeñas cascadas. En esta zona, nace el Río Bermuza, se producen infiltraciones   hasta conectar con el sistema de cuevas de la Fájara, situado más abajo.
                                                             
Podemos apreciar algunos ejemplares de encina  junto a repoblaciones poco densas de pinos negrales y monte bajo formado por sabinares, enebros y espartos. Cerca de la Proa del Barco empiezan a verse diversas especies de piornos, como el piorno azul.
La fauna que habita esta zona es muy similar a la de la zona anterior.
 
Casa de la Nieve 

Avanzamos por la vera de un arroyo por una zona conocida como El Púlpito, dejando a un lado la vereda que lleva al Collado de la Torrecilla (al oeste). En un barranco paralelo situado detrás hay otra fuente llamada Fuente del Asa. Algo más hacia el noroeste, de estas llanadas encontramos una casa en ruinas que es lo que queda de la antigua Casa de la Nieve, llamada así por su actividad relacionada con la extracción y transporte de nieve. En las inmediaciones se encuentran los restos de dos pluviómetros que en su día registrarían  datos en este lugar.
Situados en el marjal de la Casa de la Nieve,  encontramos una vegetación baja formada por salvias y piornos. Finalmente, en la base del macizo de la Maroma se desarrolla un matorral de enebros rastreros, el torvisco hembra  y el cerezo rastrero.
Su fauna esta formada por reptiles como  la coronela meridional, aves como el águila real  y la perdiz. Los mamíferos son también escasos, siendo los más representativos en este punto las cabras monteses, capaces de resistir las más bajas temperaturas y los zorros. 

Pico Maroma
 

La última parte del recorrido se realiza tras superar una zona de falla que marca el cambio brusco de pendiente, hasta alcanzar la cumbre, ésta con trazado prácticamente llano, alcanzando cerca de 1 kilómetro de largo, con algunas pequeñas elevaciones, y  2.068 m que alcanza la cota del vértice geodésico, marcado con un monolito de 4 metros de altura. El suelo aparece profusamente diaclasado, formando un curioso pavimentado.
En las proximidades, especialmente en la cara norte, podemos encontrar algunas depresiones en forma de embudo que podrían estar relacionados con la erosión de grandes cúmulos de hielo en períodos glaciares remotos. Por otra parte, merece destacar la presencia de una gran sima (Sima de la Nieve ) de unos 45 m de profundidad, situada a unos cincuenta metros del vértice geodésico, en dirección sur. Parece ser que esta sima fue utilizada hasta mediados de siglo por los neveros, artesanos de la nieve que empaquetaban grandes cúmulos de nieve en esta sima para evitar su fusión por el calor estacional. Todavía se puede ver en sus proximidades algunas estacas de hierro que usaban para amarrar cuerdas o maromas (posiblemente de ahí el nombre de la cumbre) con las que se deslizaban al interior y subían la nieve. Esta luego se cargaba en serones de esparto sobre mulas, cubriéndola de paja molida para detener su fusión por el camino. Un oficio que permitía usar el frío para conservación o para la fabricación de helado en las poblaciones vecinas. En las cercanías se pueden ver otras simas de menor profundidad.
La vegetación en la cima es muy escasa y dispersa. Así como la fauna, con  especies de aves como la chova piquirroja, la collalba gris, el colirrojo tizón, la alondra común y la curruca tomillera. Durante los meses invernales pueden observarse bandas de acentor alpino. Los mamíferos son también escasos, siendo los más representativos en este punto las cabras monteses, de las que es fácil detectar algunos grupos familiares discurriendo junto al pico, así como zorros, de los que se han encontrado huellas en la nieve. En dirección sur, a escasos metros del pico, en la sima de la Maroma, puede verse al murciélago grande de herradura  durante los meses de actividad de la especie.
Desde aquí podemos observar hacia el Este todo el perfil longitudinal de las sierras Tejeda y Almijara.
Los picos El Lucero, Cerro de los Machos, Cerro Cabañeros, Navachica y el Cielo. Como telón de fondo, la redonda Sierra de Lújar y las sierra de las Albuñuelas. Al sur queda el mar, y en tardes claras, se pueden apreciar con gran nitidez las montañas africanas del Atlas.

Pinar de Canillas
 

Dejando a la derecha el valle de un ramal del Río Bermuza, es destacable la existencia de caleras abandonadas, en la que se fabricaba cal por calcinación de mármoles. Hacia Canillas de Aceituno podemos vislumbrar el Peñón de la Rávita, un enorme peñasco que se alza sobre la localidad, con paredes verticales.
El regreso se verifica por una zona dominada por repoblaciones de pinos de diversas clases y sabinas. Ya cerca de Canillas de Aceituno, nos introducimos en un pinar de pino resinero entremezclado con pino carrasco.
En cuanto a la fauna,  entre los reptiles hay que mencionar la presencia de especies como la culebra de escalera y la de herradura. En las áreas más abiertas del pinar, así como en el matorral que lo circunda, es posible observar a la víbora hocicuda. Del amplio conjunto de especies que pueden observarse en este punto hay que destacar por su abundancia o por su singularidad algunas como el piquituerto, el agateador común, la perdiz, la paloma torcaz, el pito real, el halcón peregrino, el carbonero común y el garrapinos, el herrerillo común, el reyezuelo listado, el pinzón, el verdecillo, el chochín, la curruca carrasqueña, el mosquitero papialbo, el arrendajo, el papamoscas gris, resultando significativo el canto del cárabo al anochecer. Es posible también observar el vuelo rápido entre los pinos de dos especies muy miméticas, el azor y el gavilán. Entre los mamíferos, también es posible encontrar las huellas de un amplio conjunto, entre los que hay que citar el tejón, zorro, gineta, garduña y comadreja. 

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