Puerto Frigiliana - Collado la Ventosilla

Puerto Frigiliana - Collado la Ventosilla


Arenas del rey, Granada


DESCRIPCIÓN


En este recorrido atravesamos un tramo accidentado e infrecuentado de Sierra Almijara, particularmente recóndito por sus pésimos accesos por pistas, que suplimos con una travesía de montaña de dificultad media o alta. Lo hacemos casi coincidente con la línea límite provincial y una afilada divisoria de aguas, y tanto comienzo como final son dos puertos de máxima importancia histórica y cultural. Discurrimos por los términos municipales de Cómpeta y Alhama de Granada.
Para alcanzar el Puerto de Frigiliana (1.242 m.) podemos llegar bien desde la Venta Panaderos o por el canil que parte de la Resinera (Arenas del Rey), ascendiendo por el valle del Río Cacín. Cuando la pendiente del cauce se eleva, la pista se desvía al margen derecho, y enseguida un cruce nos permite ir hacia la Loma de Ubares, al este, y el Puerto de Frigiliana hacia el sur. Una vez aquí, tomamos la senda, fuera del carril, que por el límite provincial hacia este, sube la Loma del Chaparral. Dejamos a nuestra derecha los tajos del Cerro Cisne, y llegamos a un collado a 1.500 m. en el que encontramos el carril antes descrito, junto al Cerro de los Machos (1.588 m.), accesible sin mucha dificultad. Ese mismo camino nos lleva al cercano refugio del Cuervo. Debemos retroceder unos 400 m. para enfilar de nuevo la divisoria de la sierra, donde por una senda de la umbría, superamos el difícil paso de La Cadena, vértice de 1.645 m., para avanzar de nuevo escorados al norte, y alcanzar la Piedra Sillada (1.675 m.) cuya silueta es sin duda la más pintoresca de estas sierras. Aparentemente inaccesible, con su forma de silla de montar sobre elevada, su cara noroeste nos permite un buen acceso, que fue sin duda puerta de la fortificación medieval que albergaba.
Tras esta subida, nos dirigimos hacia el norte por la cuerda para visitar el mirador del Salto del Caballo (1.643 m.), puesto de vigilancia contra incendios con su caseta acristalada, accesible también desde la Loma Ubares o las Tejadillas Oscuras. Luego volvemos de nuevo a la vereda del pie de la peña que, siempre por la umbría, nos ha de llevar al Collado de Piedra Sillada (1.560 m.), y luego en bajada, encontrar la Fuente Fría (1.440 m.), con vegetación y agua abundantes. A continuación la senda baja a unirse con la que viene de las Tejadillas Oscuras, casas abandonadas en el fondo del valle al norte. Tras unas rampas de ascenso, con una fuente de aguas temporales ya casi arriba, coronamos el Puerto de la Ventosilla (1.500 m.), punto final del recorrido. Hacia el sur se abre el Valle del Rio Chíllar, con vistas al pueblo de Frigiliana y flanqueado por los elevados Tajos del Sol y Almendrón, y la Sierra de En medio. Para el regreso, volvemos sobre nuestros pasos. 

Puerto de Frigiliana
 

La subida al Puerto de Frigiliana se realiza por un carril que se abre sobre los mármoles. Estos mármoles están fuertemente tectonizados, dando lugar a una especie de desierto kárstico, de canturriales y arenas sacaroideas, más evidente hacia abajo, en dirección de Venta Panadero. Esta punto se sitúa en la divisoria de aguas de dos cuencas hidrográficas diferentes, la atlántica, a través del Arroyo de Venta Vicario, que va a parar al Río Cacín y éste al Alhama y Genil, y la mediterránea, a través del Río Higuerón.
La subida al Puerto de Frigiliana se desarrolla inicialmente siguiendo el margen izquierdo del Arroyo Venta Vicario, en el que podemos advertir especies como mimbreras, sauces, rosales y zarzas. Suele acompañarles, en zonas encharcadas un pastizal de brezos. En el carril de ascenso la vegetación cambia, dominando un pinar de pino negral o resinero, en el que aún se observan las cicatrices de la explotación resinera de antaño. El sotobosque presenta escaso desarrollo del que se pueden advertir pies de sabinas, algunos de gran tamaño, acompaños de espinos, aulagas, madreselvas, romeros y enebros. Conforme llegamos al puerto, empiezan a abundar el piornal, formado por piornos azules y piornos amarillos.
De los reptiles presentes hay que mencionar a la coronela meridional, el lagarto ocelado y la culebra bastarda. De la comunidad de aves destacamos la presencia de halcones peregrinos, cernícalos, chovas piquirrojas, pardillos, escribanos montesinos, carboneros y currucas rabilargas. Será también posible detectar la presencia de algún pequeño grupo de cabras monteses desplazándose entre el matorral y los roquedos. 

Cerro Los Machos y Salto del Caballo.
 

La senda que conduce a la cuerda de la Sierra en dirección al refugio del Cuervo, deja a la derecha la Loma del Chaparral y a la izquierda la mole del Cerro de los Machos (1587 m).
 
Tras el paso por la curiosa formación conocida como La Cadena, que tiene su pico más alto en los 1.642 m del Cerro la Cadena, y que constituye una pared producida por la erosión, llegamos a una bifurcación, de modo que tomando la cuerda de la izquierda (hacia el norte) llegamos con facilidad al cerro llamado Salto del Caballo. La constitución geológica de este cerro es esencialmente de tipo marmóreo. En su ladera oriental se abre un profundo y vertiginoso tajo de paredes casi verticales que llevan al Hoyo del Tejo. Desde este punto, que tiene una altura de 1642 m y donde existe un mirador para la vigilancia contra incendios, se divisa una amplia panorámica de la Vega de Granada, destacando el Embalse de los Bermejales y al fondo Sierra Nevada, más cerca se advierte la Loma de Ubares, el cónico Cerro Cabañeros y el no menos cónico Raspón de los Moriscos, así como la imponente Piedra Sillada, que visitaremos a continuación.
En la umbría de La Cadena, encontramos algunos pies de arces, agracejos, heléboros, helechos machos, rosales y guillomos; éstos se imbrican con matorral de salvias y alhucemas. En zonas batidas por el viento aparece el piornal (piorno azul, amarillo, blanco y de crucecitas). En la cuerda que conduce al cerro Salto del Caballo, nos encontramos con el dominio del sabinar  con espinos y junto a algunos pies de salvias  acompañados de encinas arbustivas.  Podremos ver aves como el águila perdicera, la perdiz, la chova piquirroja, la alondra, la curruca tomillera y la collalba gris. Entre los mamíferos podremos encontrar cabras monteses, zorros y garduñas. 

Piedra Sillada
 

Su forma es cúbica, con paredes prácticamente verticales y cima aplanada, resultado de la erosión sobre los mármoles tableados. Desde la cima, que está a 1674 m se divisa la panorámica más completa de la cabecera y valle del Río Chíllar, hasta su desembocadura en las proximidades de Nerja. La cabecera, un abanico amplio rellenado por canchales y derrubios de ladera, da nacimiento a un río que aguas abajo dominará la erosión para producir en tajos hendiduras profundas y estrechas.
Tanto la ladera como la cima de Piedra Sillada está dominada por una  escasa vegetación que se inserta en las fisuras de los mármoles de la que se observa algún ejemplar suelto y arbustivo de arce  y de guillomo, a los que le acompañan espinos, sabinas, alhucemas, agracejos, heliantemos y jarillas; además de los piornos. También se observan algunos pinos laricios.
La fauna no es muy diferente de la observada en la zona  anterior.  

Collado La Ventosilla
 

El sendero que por la umbría nos lleva al Collado de la Ventosilla, discurre por una formación geológica complicada, se alternan franjas con mármoles con formaciones esquistosas que dan un relieve al piso más suave, así como un mayor desarrollo de la vegetación, gracias a la humedad de la zona. Esta humedad se debe a las diversas fuentes que se abren en el contacto entre la cobertera permeable, por diaclasado, de los mármoles y los esquistos impermeables. La cima de la Ventosilla es marmóreo pero la presencia de intercalaciones esquistosas da lugar a un piso más suave y llano que favorece la formación de praderas.
Esta parte del itinerario podemos calificarla como la más interesante desde el punto de vista geobotánico, pues la presencia de mármoles con intercalaciones de esquistos, que dan lugar a cierto desarrollo del suelo, nos va a permitir identificar una importante comunidad forestal bien representada en la Sierra de Tejeda, a diferencia de esta sierra donde sólo aparece de manera empobrecida, siendo este lugar uno de los que mejor representan esta vegetación en Sierra Almijara. Se trata de un aceral en un entorno de pinos resineros en cuyos claros podemos observar numerosos arces, algunos de tamaño y edad muy notables, acompañados por torviscos hembras, serbales, guillomos, durillos, heléboros, hiedras, garbancillos, helechos machos, majuelos, agracejos, madreselvas, rosales, espinos y encinas arbustivas. Sobre el roquedo aparecen alhucemas lanosas, lastoncillos, aulagas, jarillas, romeros, sabinas, sanamudas; así como otras especies como dedaleras, gladiolos, orquídeas, tomillos granadinos, jaras blancas, cardos de espinas amarillas y matagallos amarillos. En el suelo pedregoso y arenoso encontramos campanillas, cerastios, vulnerarias, arenarías, quenorrinos, ligas, linarias amarillas,  linarias rojas, linos, centaurios, potenillas, cleonias y vulnerarias.

De la comunidad de aves de la zona hay que mencionar el águila perdicera, el colirrojo tizón, la collalba gris, la curruca tomillera, los aviones roqueros y el mirlo capiblanco. De los mamíferos, la cabra montés será el elemento más singular que podremos observar en esta zona.

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