Parque Nacional de Sierra Nevada

Parque Nacional de Sierra Nevada


Guejar sierra, Granada


DESCRIPCIÓN

 

Cuenta la leyenda que el noble Muley Hassem, rey nazarí y padre del melancólico Boabdil, se enamoró perdidamente de una belleza cristiana llamada Isabel de Solís. Ella también sucumbió a los encantos de aquel hombre de tez morena que reclamaba sus favores, y convertida en su favorita queda registrada en la memoria popular bajo el nombre de Soraya. Las preferencias del soberano no pasan inadvertidas al resto de sus mujeres, en especial a la sultana Aixa que se corroe de envidia. Su venganza no se hace esperar y a base de intrigas desencadena una terrible guerra civil que acaba con el reinado de su señor. Derrotado y abatido, Muley abdica en su hermano El Zagal y se despide de Granada rumbo al exilio. La mala fortuna quiso que en Monéjar cayera enfermo de muerte. Tras el amargo desenlace, la fiel Soraya decide llevar su cuerpo inerte al pico más alto de Sierra Nevada para darle sepultura.

A partir de entonces y en honor al monarca moro que yace entre sus riscos, aquella mole pétrea que se alza como un coloso sobre la península Ibérica será conocida como el Mulhacén, La realidad y el mito se confunden en estas heladas montañas antaño lejanas y distantes, temibles y llenas de misterio... Sierra Nevada es la cordillera poética por antonomasia y siempre ha despertado ecos y evocaciones literarios. Federico García Lorca ensaya un boceto de su indescriptible cromatismo en el verano de 1918: «La Sierra es color violeta y azul fuerte por su falda, y rosa diamante blanco por los picachos. Aún quedan manchas de nieve que resisten al fuego del sol». 

Bautizada como Sierra Nevada a partir del siglo XVIII, anterior a esta fecha era conocida como monte o sierra del Sol. Durante el siglo XVI fue escenario de la Rebelión de las Alpujarras. A partir del XVIII fue destino de varias expediciones científicas que comenzaron a descubrir su gran legado natural. Autores como Washington Irving o Gerald Brenan se establecieron en sus inmediaciones y dedicaron alguna de sus obras a esta belleza natural.

En 1986 Sierra Nevada fue declarada Reserva de la Biosfera. En 1989 queda englobada en su totalidad dentro de las fronteras del Parque Natural de Sierra Nevada y en 1.999 es declarada Parque Nacional  por sus valores botánicos, paisajísticos y naturales. Es el macizo montañoso de mayor altitud de toda Europa Occidental después de Los Alpes y el techo de la Península Ibérica, con el Pico Mulhacén, de 3.480 m. así como el Pico del Veleta, el tercero en altura con 3.392 metros, tras el Aneto en los Pirineos. Además existen otros 22 picos en este macizo que superan los 3000 m.  Se formó durante la orogénesis Alpina en la era Terciaria y se extiende por la zona centro-sureste de la provincia de Granada y parte del suroeste de la provincia de Almería.
 
Dentro de los límites del parque nacional se encuentra la estación de esquí situada más al sur de Europa y de mayor altitud de España. Goza de un espléndido clima y se encuentra a tan solo 27 km de Granada y 100 de Motril de tal forma que en un mismo día podemos disfrutar de la nieve y de la playa. Dispone de muy buenos servicios para la práctica del esquí, pero también está preparada en invierno para los que no se atreven a practicarlo, ofreciendo la posibilidad de paseos en trineo tirado por perros nórdicos, también existe un Snow Park en la zona denominada la Hoya de la Mora.  En verano también ofrece posibilidades de practicar deportes de montaña.
 
El Parque Natural ocupa una considerable superficie de las provincias de Granada y Almería. Con una extensión de 169.239 hectáreas protegidas que incluye 60 municipios de las comarcas naturales de El Marquesado del Zenete, Valle de Lecrín, Sierra Nevada Poniente, la cuenca del río Nacimiento y, por último, la Alpujarra, tanto granadina como almeriense. Está aislada por el valle del Lecrín por el oeste, el valle del Guadalfeo al sur, por la depresión Bética al norte, y por el corredor del Gérgal al este.

La cara norte de Sierra Nevada es el lugar de nacimiento de multitud de ríos situados casi todos en la cuenca del Río Guadalquivir; tales como el Nacimiento (afluente del Andarax), Fardes, y el río Genil, el más importante de todos; en las caras oeste y sur nacen ríos pertenecientes a la vertiente mediterránea, como el Río Dúrcal, Trevélez, Poqueira, tributarios del Guadalfeo, que también nace en la sierra, y los Ríos Adra y Andarax, con sus respectivos afluentes. En esta misma vertiente se encuentran la mayor parte de las casi 50 lagunas de alta montaña existentes en Sierra Nevada, muchas de las cuales dan lugar al nacimiento de ríos y arroyos.
 
Dentro del parque se encuentra el Observatorio de Sierra Nevada, situado en la ladera norte, a 2.800 metros de altura.
 
La actividad agrícola y ganadera que fue el sustento durante mucho, ha remitido en favor del turismo, en Granada, la estación de esquí ha ganado una gran popularidad y prestigio. El elevado número de horas de sol y buenas temperaturas, incluso en invierno, han atraído a un gran número de turistas a pasar las vacaciones en sus inmediaciones.
 
En Sierra Nevada se dan cita un número muy elevado de endemismos, unas 60 especies exclusivas representan la mayor biodiversidad de toda la Península Ibérica. En estas tierras también crecen un gran número de especies de origen norteafricano, además, es un magnífico lugar para estudiar especies que encuentran su hábitat óptimo en centro Europa y no habitan en zonas tan meridionales como Andalucía. Aquí están representados todos los pisos bioclimáticos, desde el más calido, el termomediterráneo, que se localiza en algunas zonas de la Alpujarra y donde se desarrollan encinares junto a naranjos y algarrobos,  combinados con matorral como lentiscos, enebros, candiles, zarzaparrillas, romeros, aulagas y jaras; a los de mayor altitud, el oromediterráneo y crioromediterráneo, es aquí donde aparecen la mayoría de las especies que convierten a Sierra Nevada en un paraíso botánico,  con presencia de especies de porte arbóreo y arbustivo como el pino silvestre, la sabina rastrera, el enebro, el piorno, el espino, el tomillo almohadillado y el pastizal. Abundando también la flora endémica como la Genista versicolor,  la Arenaria pungens y la Potentilla nevadensis. En los pisos intermedios, meso y supra, podemos encontrar encinas, quejigos, acerales, robledales y melojos. Esta variedad de pisos bioclimáticos provoca un dato realmente impresionante. En Sierra Nevada existen más de 2.100 especies de plantas superiores, una cuarta parte de las especies a nivel nacional. Lo que despierta entre los científicos un gran interés, no solo por el número de endemismos de la sierra, sino también por los endemismos peninsulares que se encuentran presentes y las especies escasas o raras en Andalucía y que encuentran aquí su único lugar conocido en todo el sur peninsular. Son ejemplos de endemismos la manzanilla real (Artemisa granatensis), el narciso de Sierra Nevada (Narcissus nevadensis) o la estrella de las nieves (Plantago nivalis En otro orden, la vegetación de río está formada principalmente por olmos, chopos y sauces.

El Jardín Botánico de la Cortijuela, situado en las faldas del Cerro del Trevenque a unos 1.600 metros de altitud, tiene como funciones la protección, conservación, generación e investigación de la flora de esta sierra especialmente las de sus casi 100 especies vulnerables, amenazadas o en peligro crítico.
 
En cuanto a la fauna, el Ministerio de Medio Ambiente ha clasificado 80 especies animales endémicas. Además se hallan diversas especies de animales invertebrados singulares entre los que se encuentran más de 20 especies de mariposas y numerosas especies de pequeñas aves, y un importante número de rapaces.  Existen pocas especies que viven en las altitudes. Las principales son el topillo nival o neverón entre los mamíferos, y el acentor alpino entre las aves.

En los roquedos y acantilados, utilizados por las aves para la nidificación, podemos ver especies como la paloma bravía, la paloma zurita, el roquero rojo, el roquero solitario, el avión roquero, el vencejo real, la collalba negra, el gorrión chillón, el escribano montesino y rapaces como el cernícalo común, el mochuelo, el águila perdicera, el águila real y el búho real. Podemos ver también mamíferos como la cabra montés, la comadreja, la garduña, el lirón careto, el zorro y algunas especies de murciélagos. Entre los reptiles destacamos la víbora hocicuda, la culebra de escalera, la culebra bastarda, el lagarto ocelado y la lagartija ibérica.  Y entre los anfibios, el sapo partero y el sapillo moteado.

Entre los matorrales y pastizal podremos encontrar mamíferos como el topillo común, el lirón careto, la liebre o el conejo. Además de la siguiente avifauna:  el pardillo común, el jilguero, el verderón común, el verdecillo, el triguero, el escribano hortelano, el gorrión moruno, el zorzal común, el zorzal real, el zorzal charlo, la perdiz, la codorniz, la tarabilla común, la curruca rabilarga, la curruca zarcera, la curruca tomillera, la  curruca carrasqueña, la bisbita, la abubilla, el mirlo común, el abejaruco, el chotacabras pardo, la collalba negra, la collalba gris, la collalba rubia, el alzacola, la totovía, la cogujada común y el mochuelo.  Reptiles como la víbora hocicuda, la culebra bastarda, la culebra lisa, la culebra de herradura, la coronela meridional, el lagarto ocelado, la lagartija y el eslizón. Y anfibios como el sapo corredor, el sapo de espuelas o el sapillo moteado.

En las áreas boscosas predomina la siguiente avifauna: el pito real, el agateador común, el mito, el reyezuelo listado, el pinzón vulgar, el escribano montesino, la curruca la tórtola, la paloma torcaz, la oropéndola, el cuco, el críalo, la abubilla, el chotacabras gris, el torcecuello, el carbonero garrapinos, el carbonero común, el herrerillo común, el lúgano, el verderón serrano, el mirlo común, el pinzón vulgar, el picogordo pechirrojo, el piquituerto, el gorrión molinero, y rapaces forestales como el azor, el gavilán, el águila calzada, el ratonero común, el búho real y el autillo. Mamíferos como el jabalí, el gato montés, el zorro, la comadreja, la garduña, la gineta, el turón común, el erizo, el topo común, la musaraña, el tejón, la ardilla común y varias especies de murciélagos. Reptiles como la lagartija cenicienta, el lagarto ocelado, la culebra de escalera, culebra de cogulla y el sapo. Y anfibios como la salamandra.

En ríos y sotos fluviales podremos observar peces como la trucha común  y la trucha arcoiris. Invertebrados acuáticos como caracoles y cangrejos de río. Anfibios como el gallipato, la rana común y el sapillo pintojo. Reptiles como el galápago, la culebra de collar y la culebra viperina. Mamíferos de medios acuáticos como el musgaño, la musaraña y la nutria común. Y la avifauna de río como el martín pescador, el mirlo acuático, la lavandera blanca, la lavandera cascadeña, la  lavandera boyera, la bisbita ribereña, el petirrojo, el papamoscas cerrojillo, el papamoscas gris, el mosquitero común, el mosquitero papialbo, el mosquitero silvador, el zarcero común, el zarcero pálido, el avión común, el avión roquero y el roquero solitario. Y rapaces nocturnas como el autillo. 
 
Senderos de Sierra Nevada 
 
Vereda de la Estrella: es un sendero que discurre junto a las orillas de los arroyos que hacen de cabecera del Río Genil y ofrece unas interesantes vistas del norte del macizo montañoso. 
 
Integral de los 3.000 metros de Sierra Nevada: La Integral de Sierra Nevada, es un ruta que comienza en Jerez del Marquesado, en la zona norte, y acaba en Nigüelas, en el este. Su nombre se debe a que pasa por casi todos los picos de más de 3.000 metros de altura. Y aunque no requiere una gran capacidad técnica, no es recomendable para montañistas sin experiencia a causa de las exigencias físicas de la ruta. 
 
Ruta Sulayr: La ruta Sulayr es un sendero de 340 km de longitud que circunda Sierra Nevada, diseñado y promocionado por algunas instituciones públicas, para el que se han recuperado varias veredas tradicionales y vías pecuarias, está dividido en 19 rutas algunas de ellas ya abiertas. 
 
Refugios: Existen tres refugios atendidos:
 
Refugio del Poqueira: a 2.500m de altitud, situado en la confluencia de los ríos Mulhacen y río Seco, en la Hoya del Peñón Negro sobre el Barranco del Poqueira. Tiene una capacidad de 87 plazas. Las poblaciones más cercanas son Trevélez y Capileira. 
 
Refugio Postero Alto: a 1.880m de altitud, situado en la Loma de Enmedio, cerca del municipio de Jerez del Marquesado. Tiene una capacidad de 68 plazas. 
 
Albergue Puerto de la Ragua: a 2.000m de altitud, situado en la carretera A-337 que comunica la comarca del Marquesado del Zenete con la Alpujarra. Tiene capacidad de 32 plazas. 
 
Además existen varios refugios-vivacs, aunque algunos se encuentran en mal estado: La Carihuela, La Caldera, Rosales, Elorrieta, Peña Partida, La cucaracha, El Vadillo, Barranco del Aceral, El Caballo y El Chullo.
También existen algunos refugios naturales o cuevas: Cueva Secreta, Siete Lagunas y Túnel del Veleta.
  
Sesenta municipios de las provincias de Granada y Almería están integrados de forma total o parcial en sus dominios. 119.009 hectáreas son granadinas a través de 37 términos municipales: Aldeire, Alpujarra de la Sierra, Bérchules, Bubión, Busquistar, Cádiar, Cáñar, Capileira, Carataunas, Cástaras, Cogollos de Guadix, Dílar, Dólar, Dúrcal, Ferreira, Gójar, Güéjar-Sierra, Huéneja, Jerez del Marquesado, Juviles, La Calahorra, Lanjarón, Lanteira, La Zubia, Lecrín, Lugros, Monachil, Nevada, Nigüelas, Orgiva, Padul, Pampaneira, Pórtugos, Soportújar, La Tahá, Trevélez y Válor. Almería colabora con 52.637 hectáreas y 23 municipios: Abla, Abrucena, Albodoluy, Alcolea, Almocita, Alsodux, Bayárcal, Beires, Bentarique, Canjáyar, Fiñana, Fondón, Illar, Instinción, Las Tres Villas, Láujar de Andarax, Nacimiento, Ohanes, Padules, Paterna del Río, Ragol, Santa Cruz y Terque. 
 
Como tantos otros pueblos que han morado bajo el influjo de Sierra Nevada, Monachil sobrevivió hasta los años cincuenta del aprovechamiento agro - pastoril de su privilegiado entorno. Las pequeñas industrias de carácter familiar dedicadas a destilación de las plantas aromáticas recolectadas en sus montes, la recogida de leña y la caza menor también aportaban beneficios. Hasta la década de los veinte la nieve de la sierra constituyó otro recurso importante. Las llamadas «neveras» se aventuraban sierra arriba a lomos de una bestia, la recolectaban y en los  neveros la transportaban hasta Granada, donde se utilizaba para elaborar sorbetes y conservar alimentos desde los tiempos de los árabes.

En un lugar conocido como El Purche, formado por un mosaico de modestas fincas salpicadas de cortijos, también se cultivó cereales hasta los años cincuenta. Hoy, estos y otros campos cerealistas permanecen sembrados de cerezos, nogales ó castaños. Los rebaños de cabras y ovejas surcaban Sierra Nevada en incesante trasiego. Durante el invierno los pastores conducían sus reses hasta las cálidas costas de Granada y Málaga, pero al llegar el verano hacían el camino a la inversa y huyendo de la sequía estival, se llegaban hasta las zonas altas en busca de pastos frescos. Así, el hábitat se regeneraba de forma natural cada año y luego recibía su dosis de estiércol de sus trashumantes inquilinos. 
 
Las Alpujarras.
 
Cuando en 1492 cae el Reino de Granada, Boabdil derrama amargas lágrimas desde la Alhambra y su madre le reprocha con crudeza al que fuera último rey moro: «Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre». La desbandada es general y los moriscos encuentran en el intrincado paisaje de Sierra Nevada su último reducto. Con ellos llega la agricultura a estas tierras inhóspitas. Las vertientes se escalonan en bancales y una compleja red de acequias se encarga de traer el agua desde las alturas glaciares, sembrando con sus asentamientos la semilla de las actuales comarcas de Las Alpujarras y El Marquesado. Pero la vida no era fácil, atrincherados en la serranía protagonizan sublevaciones sonadas en el siglo XVI. Los cristianos se ensañan con aquella etnia y cometen todo tipo de atropellos en nombre de la cruz. Unos fueron quemados por herejes, otros pasados a cuchillo. Desde entonces Las Alpujarras dormitan en la placidez de un tiempo detenido sobre la solana del macizo de Sierra Nevada como una princesa mora encantada. La expulsión de los moriscos la sumió en un pesado sueño de atraso económico y cultural. Bajo curiosos nombres preñados de resonancias árabes, un conglomerado de pueblos blancos y grises se despeñan por sus faldas. En su intrincada orografía el agua hace gala de su poderío a través de los profundos barrancos como el de Poqueira, con sus veinte metros de cascada. La sierra está surcada por un entramado de pintorescas carreteras locales totalmente integradas en el paisaje.

El pueblo de Lanjarón custodia la puerta de la Alpujarra granadina, convertido en un atractivo centro vacacional al calor de sus fuentes de aguas medicinales. La noble villa de Orgiva vive a la sombra del palacio de los Condes de Sástago rodeada de frutales y explotaciones mineras. Su iglesia se construyó en el siglo XVI sobre la primera mezquita que se alzó en la Comarca del entonces llamado Río Grande y hoy, Trevélez. Pampaneira, Capileira y Bubión lucen la condecoración de Conjunto Histórico-Artístico. Parece un milagro que a pesar de ejercer como reclamo turístico hayan sabido conservar su tipismo intacto. A través de sus calles empedradas y forradas de flores nos transportan a su esplendoroso pasado musulmán. Capileira, en su Museo Alpujarreño exhibe una colección de utensilios domésticos, aperos de labranza y pastoreo, junto con viejos telares de jarapa que nos ilustran sobre la vida y costumbres de las gentes de esta comarca. El caserío encalado de Bubión se escalona sobre el espectacular Barranco de Poqueira. De posible fundación goda, encierra un casco urbano lleno de tradición donde brilla su iglesia mudéjar. A cierta distancia, Trevélez se enseñorea a los pies del Mulhacén como la población más alta de la península Ibérica. Los recios vientos de la sierra curten los ricos jamones que le han dado tanta fama. El 5 agosto celebra la fiesta de la Reina de las Nieves, una romería mariana que tiene por escenario la cima del Mulhacén y el collado de las Siete Lagunas. La belleza serrana de pueblos como Bérchules o Válor salpica la Alpujarra granadina antes de dar paso a su gemela almeriense.

Las Alpujarras entran en territorio almeriense por el pueblo de Bayárcal, que parece descolgarse sobre una pendiente, dividido por dos barrancos. A continuación nos adentramos en Paterna del Río, una localidad de media montaña con balneario incluido y en cuyas proximidades dormitan los antiguos pueblos moriscos de Iniza y Guarros. Pero la capital indiscutible de la Alpujarra almeriense es Láujar de Andarax. Enmarcada en un valle por Sierra Nevada y Sierra Gador encierra un contraste paisajístico de extremada belleza donde se amalgaman zonas áridas y frondosas tierras regadas por el río Andarax. En sus alrededores nos sorprende con parajes de ensueño como El Nacimiento. Sobre el pueblo de Fondón se eleva la estilizada torre de su iglesia parroquial, rematada por una aguda pirámide. Padules esconde en su templo una curiosa pila bautismal que en otro tiempo fue pieza de un molino. Muy cerca se encuentra el pintoresco Beires, que al sur de Sierra Nevada se deja ceñir por fincas de frutales. Ohanes se da a conocer por su deliciosa uva de mesa. Otro tanto le ocurre a Canjáyar que respira sobre un fértil valle rodeado de los sugerentes paisajes que componen la cuenca del río Andarax. De tradición minera y vitivinícola fue en tiempos una de las poblaciones más destacadas de la Taha de Luchá y testigo de importantes sucesos históricos, como la sublevación morisca del mismo nombre que exploto en 1568. Llegamos a Alhama de Almería, un privilegiado mirador que nos invita a degustar las vistas y a zambullirnos con relajo en su balneario de aguas termales.
 
Entre paisajes encontrados, la comarca del Marquesado del Zenete se extiende la umbría granadina de Sierra Nevada con su patrimonio arquitectónico. Cogollos de Guadix, localidad de largas callejas y generosas plazas presididas por bellas aljibes medievales. Jerez del Marquesado, imagen del típico pueblo andaluz de interior. Su cuidada arquitectura sumerge al visitante en otra época y con su tranquilidad legendaria ve llegar cada año a una bandada de turistas que ansían el frescor serrano de sus meses de estío. La villa de Lanteira parece haberse escapado de La Alpujarra. serrana de sus meses de estío. Vestida de blanco cierra filas en torno a su iglesia del siglo XVI de artesonado mudéjar y torre renacentista. La Calahorra. tiene en su haber como lugar de culto una joya de estilo renacentista italiana, la única que se conserva en nuestro país y su castillo se enorgullece de ser la última fortaleza construida en España. A tiro de piedra toma asiento Aldeire, encumbrado sobre una atalaya ante cuyos ojos se desparrama la grandeza del Marquesado. Ferrreira debe su nombre a los repobladores gallegos que tanto se prodigaron por estas tierras. Tras recorrer sus pintorescas calles nos esperan como fin del trayecto granadino las localidades de Dólar, donde el tercer domingo de agosto se celebran sus tradicionales toros. Una vez aquí nadie puede resistirse a recorrer el Puerto de La Ragua, que en el límite provincial con Almería nos brinda una primera visión panorámica de Las Alpujarras. Las fronteras del Porque Natural de Sierra Nevada prosiguen hacia su extremo nororiental, donde se arremolinan un manojo de pueblos almerienses de rancia tradición serrana. El blanco Abla muestra orgulloso al visitante la ermita de sus santos mártires; Abrucena encierra en su marcado carácter montañés un peculiar urbanismo; Fiñana siente añoranza del pasado cuando contempla los restos de su mezquita y alcazaba, aunque todo su casco urbano está plagado de reminiscencias árabes.
 

Son importantes sus rutas gastronómicas. El famoso jamón de Trevélez, apreciado fuera de nuestras fronteras desde el siglo XIX, encabeza la lista de la chacinería alpujarreña. La morcilla, el relleno, el lomo de orza, la longaniza de Soportújar o el chorizo de Montefrío dan fe de su tradición serrana en el arte charcutero. Los corderos y cabritos que pastan en este espacio protegido son la base de exquisitos platos, como el cabrito al ajillo.  La caza toma cuerpo en el guiso de conejo, los andrajos de liebre y la perdiz escabechada. A pesar de su ascendencia morisca, la cocina de Las Alpujarras tiene en el cerdo su base, como el cochinillo alpujarreño, las papas a lo pobre, las gachas pimentonas, el potaje de castañas o la carne con tomate. El llamado “remojón” no puede negar su origen morisco, de exquisito sabor, es una especie de ensalada con bacalao, aceitunas, naranja, tomate frito, cebolla, aceite y vinagre.

 

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