Río de La Cueva - Auta - Majiaza

Río de La Cueva - Auta - Majiaza


Riogordo, Málaga


DESCRIPCIÓN



 Este es un itinerario largo que discurre por los alrededores del Rio de la Cueva en las proximidades del pueblo de Riogordo. Situados en la carretera del arco de Vélez-Colmenar, después del cruce con Riogordo, tomamos un carril que se dirige hacia un cortijo situado al margen del Arroyo de la Santa, afluente del Rio de la Cueva. Desde allí, retornamos hacia Riogordo y tomamos el camino de Alfarnate y, a poca distancia, una desviación a la derecha, en dirección al Molino de Santa Ana, en la ribera del río de la Cueva. Desde este punto, tomamos de nuevo el camino de Alfarnate, alcanzando la zona de El Retamar, desde donde nos desviamos hacia el este, en dirección del Cortijo de Auta. Desde aquí nos dirigimos hacia la Fuente del Borbollón y de allí alcanzamos un carril que, tras bordear la falda sur de la sierra de Los Tajos, se dirige hacia el sur, en dirección del Cerro Majiaza, desde donde nos dirigimos a una zona cercana, situada hacia el oeste, siendo ésta la última zona del itinerario.
 
Arroyo de la Santa

 Después del cruce de la carretera del arco con Riogordo, hay un carril que se dirige a pequeño pero interesante valle formado por el Arroyo de la Santa. Tras atravesar un primer arroyo tributario de aquél, llegamos a un cortijo situado a la orilla del Arroyo de la Santa, y enfrente del cual se eleva una enorme peña calcárea cortada en tajo, visible desde la misma localidad de Riogordo. Estas calizas forman aquí un gran peñascal que en su extremo norte y lado este están cortada en tajo, formando una peña de singular perfil. En la vegetación del Arroyo de la Santa  aparecen algunos eucaliptos  y, en general, encontramos un adelfal en el que abundan las mimbreras, aunque también hay gayombas, aladiernos y labiérnagos. Subiendo hacia la peña, tomando un carril a la izquierda, dejamos atrás tres o cuatro algarrobos y pronto empezamos a apreciar elementos  de un encinar, destacando gran cantidad de encinas achaparradas, abundantes bolinas, aulagas, espliegos, retamas y aladiernos. La fauna, entre los reptiles, se encuentra galápagos, culebras (de collar, viperinas y de herradura), y en el roquedal, culebras de escalera y algún lagarto ocelado. Entre las aves, aparecen perdices, ruiseñores, petirrojos, verderones, mirlos, tórtolas, abubillas, currucas cabecinegras, mochuelos y zorzales. Entre los mamíferos podemos encontrar  zorros,  conejos, ginetas,  tejones y  garduñas, entre otros.
 
Río de la Cueva

 A poca distancia de Riogordo, tomando una desviación a la derecha del camino de Alfarnate, nos situamos en el Río de la Cueva. En primera instancia hallaremos un antiguo molino de harina, al que se accede cruzando un pequeño puente. Luego tomamos un camino que discurre por la orilla izquierda y nos dirigimos a un segundo molino (Molino de Santa Ana), utilizado en otros tiempos como fábrica de luz, y visitamos de nuevo el Río de la Cueva.
El Río de la Cueva es uno de los cursos más importantes de la cuenca del rio Vélez, del que es afluente. Su nacimiento, que podremos visitar más adelante, está situado al pie de la calcárea Sierra del Rey, de donde se dirige en sentido norte-sur, buscando el tronco común del Río Vélez. Este río toma el nombre de Río Benamargosa, en las proximidades de este pueblo y finalmente desemboca en el río Vélez a la altura del Trapiche, cerca de Vélez. En este tramo el río sólo tiene una parte de su caudal, que engruesa a la altura de Riogordo, al recoger aguas del Arroyo de las Zorreras, entre otros, provenientes de la Sierra de Camarolos.
A la altura del molino, el río describe un meandro muy cerrado con gran poder erosivo, como lo demuestra la superficie fresca de la orilla cóncava, que se abre formando un tajo de varios metros de altura. La flora y fauna son muy similares a la zona anterior, advertir solo que junto a uno de los molinos se alza un laurel de cerca de veinte metros de altura.
 
Cortijo de Auta

 Dirigiéndonos de nuevo al camino de Alfamate, bajamos al Cortijo de Auta, un importante emplazamiento de interés histórico situado a la orilla del Río de la Cueva en su curso alto, al que se añade un interés naturalístico, tanto desde el punto de visto geológico como biológico.
En efecto, la documentación arqueológica del contexto del Valle de Auta se extiende al Cortijo y Molino de Auta, en su lado sur, donde existen pequeñas cavidades relativas a una comunidad monástica mozárabe.
El actual Cortijo de Auta se asienta sobre los cimientos de la antigua fortaleza árabe (Castillo de Auta), que a su vez se construyó sobre restos de una villa romana. Con la dominación cristiana, este castillo fue reconvertido en molino harinero. Aún hoy día podemos advertir los restos de la actividad molinera: el agua se canalizaba desde el cercano río de la Cueva hasta un cañón situado en el mismo borde del macizo, por donde caía con fuerza suficiente para mover un molino situado abajo. El cortijo se encuentra emplazado en un magnífico lugar, próximo al río de la Cueva, con un entorno de gran belleza.

Los alrededores del cortijo están constituidos por un material singular en toda la zona, que únicamente aparece por estos lugares. Se trata de un conglomerado margocalizo.

La vegetación de la zona, muy frondosa, corresponde esencialmente a una alameda-olmeda, en la que, además de un gigantesco álamo negro, se encuentran abundantes olmos y un intrincado matorral formado por mimbreras, zarzamoras, escaramujos, hiedras y zarzaparrillas. También se encuentran higueras y viñas. En cuanto a la fauna, es similar a las zonas anteriores, si bien podemos ver también gatos monteses, comadrejas y jabalíes.
 
Fuente del Borbollón

 Prosiguiendo por el camino de Alfarnate, pronto encontramos una zona despejada en la que se sitúa una necrópolis púnica, tras la cual nos desviamos hacia el nacimiento del Río de la Cueva, conocida como Fuente del Borbollón, donde existe una captación para abastecimiento del pueblo de Riogordo.
Por el camino entre el Cortijo de Auta y la Fuente del Borbollón, a unos 500 m. de dicho cortijo, encontramos una pequeña depresión en cuya zona más inculta, por ser de naturaleza pedregosa, se encuentran los restos de una necrópolis de sepulturas antropomorfas, posiblemente de los siglos IX y X, con una veintena de sepulturas excavadas en un pequeño montículo. Las tumbas están abiertas, entalladas en la roca, con una profundidad inferior a medio metro, con forma rectangular y con la cabecera redondeada.
Algo más al noroeste, de este yacimiento nos encontramos con la villa romana de Auta, con una ocupación que se inicia en el siglo I d.C. y se prolonga hasta el V d.C.; presenta muros de mampostería con piedras de regular tamaño unidas con argamasa de cal; espacialmente está organizada a partir de un elemento central descubierto desde el cual se distribuyen las habitaciones con dos funciones claras: residencia y zonas de trabajo. Tres estancias (el atrio, una cubiculae y el oecu-triclinium) tienen mosaicos de variada temática y tipología, indicando una cierta dedicación a residencia señorial.

Finalmente, hacia el norte, en el Cerro del Castejón (Sierra del Rey: Dorsal Bética), se ubica una fortaleza medieval, esculpida en las rocas, que puede ser datada, a los siglos IX y X. A su vez, en el Alto de Gomer (1129 m.) existen vestigios de construcciones similares, con restos de varios torreones de piedra.

El camino discurre bordeando el Río de la Cueva, que en este lugar se encuentra en su curso más alto, pese a que la pendiente por esta zona es muy suave. Finalmente se encuentra una zona conocida como El Borbollón, una fuente natural que recibe este nombre por el hecho de que el agua emerge brotando a borbollones, en el contacto del macizo calizo de la Dorsal Bética y las arcillas del flysch. Aunque esta fuente es una de las que más contribuyen al nacimiento del Río de la Cueva, éste no nace aquí, sino que lo hace algo más arriba, al pie de la cercana Sierra del Rey. La fuente del Borbollón se haya protegida por una caseta y desde allí se canaliza agua para el abastecimiento de Riogordo.A lo largo del camino recorrido abunda la vegetación de galería, que es esencialmente una alameda-olmeda, en la que suelen hallarse fresnos, álamos negros y algún que otro olmo, siendo más abundante la vegetación arbustiva, representada fundamentalmente por mimbreras, zarzamoras, escaramujos, majuelos, gayombas y adelfas. En esta zona se pueden encontrar también quejigos, torviscos y cornicabras. En el roquedal de la necrópolis púnica encontramos hediondas, una planta que, siempre aparece asociada a antiguos emplazamientos y fortificaciones, tal vez por ser apreciada antiguamente por su carácter venenoso, útil para empozoñar puntas de flecha en las defensas. Al lado de la Fuente del Borbollón, hay un olmo de un gran porte y tamaño.
La fauna es esencialmente similar a la vista en la zona anterior.
               
Cerro Majiaza

 Tras un largo recorrido alcanzamos el Cerro Majiaza, cuyo interés fundamental es el de servir de atalaya para divisar el paisaje del Corredor de Colmenar-Periana.
El camino discurre por la falda meridional de la calcárea Dorsal Bética. Desde la cima del Cerro Majiaza se puede contemplar un espléndido paisaje. Es un buen punto para divisar la morfología de todo el Corredor de Colrnenar-Periana. Hacia el norte se observa el contacto del flysch con el murallón calizo de la Dorsal Bética, en la que destaca el conjunto de Los Tajos (Tajo del Gomer y Alto de Doña Ana). Hacia el Sur se observa el contacto del flysch con el macizo de los Montes de Málaga, al borde del cual aparece Comares, Riogordo y Colmenar. Hacia el oeste se extienden las colinas suaves del flysch, que en realidad continúa hacia Casabermeja y Almojía. Igualmente, hacia el este, se extiende el flysch, del que emergen algunas elevaciones, como el Cerro Sacristía, próximo a Riogordo y el Cerro Alcolea, próximo a Periana, muriendo finalmente al pie de la gigantesca  Sierra de Tejeda.
Hacia el oeste del Cerro Majiaza, y a poca distancia, se divisa un árbol que llama la atención por su porte y tamaño. Se trata de un alcornoque, un árbol raro en el Corredor.

Desde este lugar también se pueden divisar espléndidas vistas del Corredor de Colmenar-Periana.

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