Parque Natural Sierra de Grazalema

Parque Natural Sierra de Grazalema


Grazalema, Cádiz


DESCRIPCIÓN


 

El Parque Natural Sierra de Grazalema, con 51.695 hectáreas, está situado al noreste de la provincia de Cádiz y al noroeste de la provincia de Málaga,, en el macizo más occidental de la Cordillera Bética, comprende varias sierras, entre las que destacan las de Pinar, Endrinal, Coillo, Zafalgar y Margarita.

Contiene entre sus límites los municipios de Grazalema, Zahara de la Sierra, Villaluenga del Rosario, Benaocaz, Ubrique, El Bosque, Prado del Rey y el Gastor, en Cádiz; Benaoján, Mantejaque, Cortes de la Frontera, Jimera de Libar y Ronda, en Málaga.

Atendiendo a sus características naturales, el macizo de Grazalema está considerado una de las zonas de mayor importancia ecológica de la Comunidad Andaluza. Su singular riqueza de fauna y flora, ha hecho que fuera dotado de la calificación de Reserva de la Biosfera, título que ostenta desde el año 1977.
La evolución geológica del terreno dio lugar a la aparición de especies endémicas como el pinsapo, que forma un bosque de más de trescientas hectáreas, único en el mundo, y situado en la ladera norte de la Sierra del Pinar. Otras especies que conforman estos bosques son la encina, el quejigo, el alcornoque y el algarrobo; todas típicas del bosque mediterráneo. En cuanto a su fauna, sobresalen especies como  el buitre leonado, que tiene en este enclave una de las mayores colonias de toda Europa, o la cabra hispánica.
El Parque Natural de Grazalema en Cádiz guarda también un interesante legado histórico, albergando un gran número de yacimientos arqueológicos y restos históricos.
La comarca de la Sierra de Grazalema queda comprendida entre los valles del Guadalete, el Majaceite y el Guadiaro. Limita al norte con las sierras de Algodonales y Olvera, al oeste con la transición a la Campiña de Jerez, al este con la Serranía de Ronda y al sur con la Sierra de Aljibe.

Desde el punto de vista orográfico, el Parque Natural de Grazalema en Cádiz constituye el núcleo más alto y escarpado de la provincia. El paisaje del  parque destaca principalmente por el inmenso desarrollo que ostentan los relieves sobre rocas calizas. Junto a estos materiales, aparecen otros tipos de roca que, al generar un paisaje diferente, producen un bellísimo contraste que es, sin duda, uno de sus atractivos más particulares. Por su topografía y especiales condiciones climatológicas, estas sierras presentan como su rasgo más original la presencia de un modelado periglaciar aún activo que ha dado lugar a la formación de canchales (Sierras del Pinar, Libar, Juan Diego). Desde el punto de vista de la hidrografía, los contactos bruscos (fracturas, corrimientos, discordancias) entre las capas poco permeables del Cretáceo y las capas kársticas, hacen que la Serranía de Grazalema posea una organización hidrográfica original, que se distingue por sus importantes manantiales.
En la Garganta de Barrida, perteneciente al término de Ubrique, podemos apreciar una de las zonas más bonitas del parque, dominada por el quejigo andaluz. Estos quejigares se acompañan de brezos.
La aparición de alcornocales en el parque fue posible gracias a la presencia de paquetes de areniscas del Aljibe. Los lugares más propicios para encontrarlos son los alrededores del Río Gaduares, la depresión del Tavizna y la Garganta de Barrida hasta cerca de Ubrique. Las especies con las que suele acompañarse el alcornocal son la brencina y el helecho común, entre otros. En las zonas más degradadas, puede aparecer asociado a la jara y al brezo. La especie forestal más característica del Parque Natural de Grazalema en Cádiz  de todas cuantas podemos apreciar, es el pinsapo, quizá por tratarse de un abeto exclusivo de esta serranía. La mejor masa de pinsapos que existe en la actualidad y que no debemos dejar de ver si tenemos ocasión, se encuentra en la umbría de la Sierra del Pinar, un territorio de inusitada belleza y singular encanto. Otras zonas donde podemos contar con su presencia, es en las Sierras de Hinojar, Labradillo, Zafalgar, Caillo, Margarita, Silla y Sierra de los Pinos, si bien en todos estos lugares aparecen ejemplares aislados o algunas veces formando pequeños bosquetes. El pinsapar, por otra parte, no forma masas homogéneas ya que suele aparecer mezclado con las encinas, sobre todo en los enclaves altos, y con los quejigos, en los bajos. En las cotas elevadas, el pinsapo se ve acompañado de bosquetes de serbales y arces así como de formaciones rupícolas, comunidades que constituyen la vegetación más variada e importante desde el punto de vista floral, ya que aparecen una gran diversidad de hábitats en los que coexisten numerosas especies.
Finalmente, podemos encontrar también en el parque ejemplos de bosques de galería, compuestos por diversas especies de sauces, que ocupan preferentemente las cabeceras de ríos y arroyos en las zonas de aguas limpias. Entre los sauces se intercalan además otros ejemplares como el fresno y el olmo, y en las zonas más bajas, se incorpora el álamo blanco y el chopo. La mejor representación del bosque galería se ubica en el curso alto del Río El Bosque (entre El Bosque y Benamahoma). Otros maravillosos ejemplos de bosque galería se encuentran en el Río Tavizna y en algunos tramos de las orillas de los ríos Ubrique, Bocaleones, Arroyomolinos y Guadalete.

El Parque Natural de la Sierra de Grazalema cuenta can una rica e interesante fauna, debido a la abundante vegetación que genera una importante cantidad de recursos alimenticios; hablamos, sobre todo, de las frutas otoñales, así como de los pastos de primavera e invierno.
La coexistencia en un área relativamente reducida de tal número de biotopos es, así mismo, otra de las causas que explican la existencia de un variado número de especies animales que pueblan el Parque Natural de Grazalema.
Para conocer dicha variedad, lo mejor y más apropiado será situarnos en el biotopo particular de cada una de estas especies.
Comenzamos par el biotopo forestal, el dominante en el parque, donde incluimos todas las formaciones arbóreas, y también subarbóreas, con independencia de las especies que aparezcan como dominantes. Estas zonas se hallan ocupadas por algunos representantes del grupo de los mamíferos, como son el ciervo, el corzo, el canelo, el lirón careto, el topillo común o el ratón de campo. No obstante, la mayor parte de sus integrantes pertenecen al grupo de las aves, de entre las que destacan la paloma torcaz, la tórtola, el lúgano, el verderón común, el pinzón, el mochuelo, el picogordo, el gorrión molinero y el escribano soteño. Gozan de mayor número de individuos las especies de aves insectívoras, como el pito real, el pico picapinos, el cuco, la abubilla, el autillo, la curruca mosquitera, el reyezuelo listado, el colirrojo real y el carbonero común. Entre el grupo de depredadores, el parque conserva algunas especies que están en peligro de extinción, como son el gato montés, el meloncillo, el cárabo y el búho real, además de otras especies de gran interés como el águila calzada o el gavilán, y reptiles como la víbora o la culebra de esculapio. En el biotopo ripícola donde, a diferencia del anterior, sólo encontraremos una pequeña biomasa vegetal. Aparecen aquí aves como la paloma bravía, el escribano montesino y el gorrión chillón, y también mamíferos como la cabra montés. Entre los predadores, el búho real, el halcón común, el águila real y el águila perdicera, acompañados por algunos mamíferos como la garduña o la comadreja. Los reptiles están representados por especies como el lagarto ocelado, la víbora ocicuda o la culebra bastarda, y entre los necrófagos, destacan el buitre común, el alimoche y el cuervo. Las zonas de matorrales que, sin tener en cuenta su origen siempre presentan características fisonómicas comunes que posibilitan su agrupación como un biotopo, destacan por su abundancia de especies. Entre los vertebrados, cabe destacar el ratón de campo, el topillo común, el lirón careto y el conejo. Las aves más comunes son el jilguero, el verdecillo, el triguero y la perdiz roja. Existen algunos anfibios y reptiles como el sapillo moteado y el sapo de espuelas; la lagartija colilarga y la lagartija colirroja.

Por último, la abundancia de especies atrae predadores procedentes de otros lugares, aunque el Parque Natural de Grazalema en Cádiz también cuenta con predadores propios, tales como el lagarto ocelado, la víbora hocicuda, el cernícalo primilla y la comadreja.

 

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